Mediante el Decreto 1126/2026, el Poder Ejecutivo volvió a postergar la actualización impositiva a las naftas y el gasoil para atenuar el impacto en la inflación y los surtidores.
El Gobierno nacional dispuso postergar nuevamente la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono, trasladando sus efectos para el mes de noviembre.
La medida se oficializó este miércoles a través del Decreto 1126/2026 en el Boletín Oficial, con el objetivo de contener el impacto sobre el precio final en los surtidores y evitar un traslado directo a los índices de inflación.
La normativa difiere los incrementos remanentes que correspondían a los períodos 2024, 2025 y a los dos primeros trimestres del presente calendario para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. En sus fundamentos, el Ejecutivo argumentó la necesidad de "continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible". Esta decisión coincide con un contexto de creciente presión sobre las cotizaciones internacionales del petróleo a raíz del conflicto geopolítico en Medio Oriente.
El esquema mantiene además los beneficios tributarios para zonas específicas del país, estableciendo un monto fijo diferencial para el gasoil consumido en la Región Patagónica, el partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe.
La política de congelamientos impositivos parciales ha sido una constante de la gestión de Javier Milei desde mediados de 2024. Según estimaciones del sector privado, este diferimiento acumulado durante el último año representó una renuncia fiscal superior a los 2.300 millones de dólares, priorizando el ancla inflacionaria en las estaciones de servicio de todo el país.