El oficialismo postergó su mesa política para desplegar un "operativo seducción" en el interior. Busca sumar los votos provinciales clave para avanzar con proyectos prioritarios en el Congreso.
La Casa Rosada puso en marcha una intensa negociación con gobernadores aliados para garantizar los votos necesarios que destraben su agenda en el Congreso.
El plan busca traducir en apoyos legislativos concretos los acercamientos políticos iniciados semanas atrás, con la mirada puesta en aprobar proyectos clave para la gestión.
Para priorizar las gestiones territoriales, el Poder Ejecutivo suspendió la reunión de la mesa política fijada en Balcarce 50. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, viajaron a Salta para compartir un acto minero con los mandatarios Gustavo Sáenz y Raúl Jalil (Catamarca), en un claro gesto de alineamiento político con el Norte Grande.
El oficialismo reconoce que carece de mayoría propia para sancionar las reformas pendientes sin el respaldo de las provincias. Por este motivo, la estrategia apunta a sellar acuerdos electorales y legislativos estratégicos que permitan avanzar de forma paulatina. En la lista de prioridades figura la reforma electoral de cara a los próximos comicios, junto al tratamiento del Presupuesto 2027, la Ley de Defensa de la Seguridad Nacional y el blindaje al DNU 70/2023.
Tras las cumbres desarrolladas tanto en el exterior como en Buenos Aires, el Gobierno intensificó la ronda de conversaciones formales con distintos bloques parlamentarios. Los funcionarios confían en que la articulación directa con los mandatarios provinciales permitirá consolidar una mayoría estable que garantice la gobernabilidad y abra el camino a la aprobación del paquete de iniciativas que el Ejecutivo considera indispensables.