El fuego ya consumió más de 12.000 hectáreas en la cordillera.
La provincia de Chubut atraviesa su primera jornada de alivio tras una semana de combate incesante contra el fuego. Las autoridades locales informaron que el nivel de riesgo de incendios forestales bajó de "muy extremo" a "alto", un cambio de escenario fundamental para el despliegue de los equipos de emergencia en la región cordillerana. Si bien la situación no está totalmente controlada, la mejora en las condiciones climáticas permitió que los brigadistas ganaran terreno sobre las llamas que mantienen en vilo a la Patagonia.
El reporte oficial emitido por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego detalla que se lograron extinguir 22 de los 32 focos detectados originalmente. Hasta el momento, el fuego ha consumido más de 12.000 hectáreas de bosques y campos, afectando gravemente la biodiversidad local. La llegada de lluvias aisladas y un descenso en las marcas térmicas, con máximas que ahora oscilan entre los 18 y 21 grados, resultaron vitales para enfriar los puntos calientes y facilitar el ataque directo en las zonas de difícil acceso.
El operativo cuenta con un fuerte respaldo federal. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmó que se encuentran desplegados casi 300 brigadistas, quienes trabajan con el apoyo de medios aéreos y logística nacional en conjunto con bomberos voluntarios de diversas localidades. El esfuerzo coordinado se concentra hoy en los frentes que aún permanecen activos, donde se busca consolidar las líneas de defensa antes de que las condiciones meteorológicas vuelvan a cambiar.
Pese al optimismo moderado, las autoridades provinciales mantienen las alertas vigentes. El factor climático sigue siendo determinante y existe una vigilancia activa para evitar rebrotes espontáneos. La presencia de vientos cambiantes en la zona de montaña representa el principal riesgo para las próximas horas, ya que cualquier ráfaga intensa podría reactivar focos que actualmente se encuentran bajo guardia de cenizas.
Además del combate directo, el Estado ha reforzado el apoyo sanitario y la asistencia a las poblaciones rurales cercanas a los incendios. Muchos habitantes del área cordillerana debieron ser asistidos preventivamente debido a la densa humareda que cubrió la región durante los días previos. El objetivo inmediato es asegurar el perímetro de las viviendas y garantizar que los recursos hídricos lleguen sin interrupciones a las zonas de trabajo.
La labor de las instituciones y voluntarios ha sido destacada por el Gobierno nacional como una pieza clave para evitar una catástrofe mayor. Se espera que, de mantenerse este pronóstico de temperaturas moderadas, se pueda avanzar hacia la fase de control total en los próximos días. Por ahora, el mensaje para los turistas y residentes es de extrema precaución: el peligro sigue siendo alto y cualquier negligencia podría desatar un nuevo foco en una zona ya castigada por el fuego.