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Cierre de Fate: mil familias en la calle y el impacto de la crisis industrial

Advierten que la competencia con productos chinos y la caída del consumo hicieron insostenible la fábrica.

Miercoles, 18 de Febrero de 2026

El sector industrial argentino recibió un duro golpe con el cierre definitivo de la planta de Fate en Virreyes, San Fernando. La medida dejó a casi 1000 familias sin sustento y generó una profunda conmoción entre los operarios, quienes fueron sorprendidos este miércoles al ingresar para el turno de las 6 de la mañana. Según relataron los propios empleados, la noticia fue fulminante: el cese de la actividad productiva es total, afectando tanto al personal de planta permanente como a los trabajadores de empresas tercerizadas.

El impacto de las importaciones y la angustia por el futuro

La situación venía degradándose desde hace meses, pero el desenlace final superó las peores sospechas. Los operarios señalaron que la liberación de las importaciones volvió imposible la competencia con los neumáticos provenientes de China, cuyos costos de producción dejan en desventaja a la industria nacional. "Fabricábamos 12.000 neumáticos al día, pero últimamente nada; el país no está bien y la política económica nos dejó afuera del mercado", explicó uno de los trabajadores afectados con años de antigüedad.

La angustia se apoderó de quienes dedicaron gran parte de su vida a la empresa. Testimonios de operarios con más de 20 años de servicio reflejan una tristeza profunda ante la incertidumbre de no saber dónde conseguir un nuevo empleo en un contexto recesivo. Muchos de los damnificados manifestaron que la única salida inmediata que encuentran es volcarse a trabajar como conductores en aplicaciones de transporte, ante la falta de vacantes en otras fábricas que atraviesan situaciones similares.

A pesar de que la empresa aseguró que las indemnizaciones serán abonadas en tiempo y forma, los trabajadores sostienen que el dinero no compensa la pérdida de la estabilidad laboral. La planta ya había otorgado vacaciones adelantadas a todo un turno hace un mes, lo que ahora es visto como un preludio del cierre que se terminó de concretar hoy. La desaparición de este polo productivo afecta de manera directa al consumo local y a las economías familiares de toda la zona.

Desde el sindicato y los grupos de trabajadores autoconvocados se mantienen a la espera de mayores precisiones sobre los alcances del cierre. La principal preocupación radica en la nula reactivación de la actividad económica, que impide que los operarios especializados puedan ser absorbidos por otros sectores industriales. "Tengo dos hijos y hay que salir a buscar laburo de vuelta, pero no hay nada en ningún lado", lamentó un compañero en las puertas del establecimiento fabril.

El cierre de Fate se suma a una lista de empresas que han ajustado sus estructuras o bajado las persianas en los últimos meses debido a la caída de la demanda interna. Para los especialistas, este caso es un síntoma alarmante de la crisis que atraviesa la manufactura nacional frente a la apertura comercial y el aumento de los costos operativos. Mientras tanto, mil familias inician hoy el difícil camino de la reinvención laboral en una economía que no da señales de tregua.