La firma reducirá drásticamente su plantilla y se transformará en una empresa netamente importadora de productos terminados.
La crisis que golpea al sector industrial argentino sumó un capítulo crítico en las últimas horas con el anuncio oficial de Electrolux. La reconocida firma comunicó que dejará de fabricar heladeras en su emblemática planta de Rosario, marcando el fin de una etapa histórica para la producción nacional. La decisión de la multinacional sueca implica un cambio radical en su modelo de negocios, dejando de operar como terminal productiva para convertirse exclusivamente en una empresa importadora y comercializadora de unidades traídas desde Brasil.
Esta reestructuración estratégica conlleva un costo social altísimo, ya que la compañía planea una reducción del 80 por ciento de su plantilla actual. Cientos de trabajadores quedarán fuera del sistema productivo, quedando apenas un grupo reducido de empleados destinados a las áreas administrativas, de logística y servicio técnico. La noticia generó una conmoción inmediata en el gremio metalúrgico, que ya se encuentra evaluando los pasos a seguir frente a la magnitud del recorte anunciado.
Desde la empresa argumentan que los elevados costos operativos locales y la necesidad de ganar competitividad frente a la apertura comercial forzaron este replanteo. Al abastecer el mercado interno con productos terminados del exterior, Electrolux busca blindar su posición comercial ante la caída sostenida del consumo interno. Sin embargo, para los especialistas del sector, este movimiento profundiza la tendencia de desindustrialización que afecta a las grandes marcas de electrodomésticos instaladas en el territorio nacional.
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Rosario se declaró en estado de alerta permanente ante lo que consideran un golpe demoledor para la industria regional. En las próximas horas se iniciarán gestiones urgentes ante el Ministerio de Trabajo para intentar establecer esquemas de contención o indemnizaciones que amortigüen el impacto económico sobre las familias afectadas. El clima de incertidumbre se extiende a otras plantas del cordón industrial, donde se teme que la decisión de Electrolux genere un efecto dominó entre sus competidores.
Este escenario refleja las dificultades extremas que enfrenta la manufactura argentina para competir con los polos productivos vecinos. Mientras el mercado de heladeras pasará a depender íntegramente de la importación desde Brasil, el cierre de la línea de montaje rosarina deja un vacío difícil de llenar en el entramado productivo local. La retirada de Electrolux como fabricante nacional no solo reduce la oferta de empleo calificado, sino que pone en jaque la sostenibilidad de toda la cadena de proveedores de insumos y servicios de la zona.