Aunque la Fiscalía aguarda los resultados genéticos oficiales, la familia de la mujer mendocina, desaparecida desde el pasado 8 de mayo, confirmó el deceso a través de sentidos mensajes.
La búsqueda de Ana Lía Corte tuvo este martes un desenlace trágico que conmocionó tanto a los habitantes de Bariloche como a sus allegados en Mendoza. Familiares y personas cercanas a la mujer de 62 años confirmaron públicamente que los restos humanos encontrados en un sector de difícil acceso corresponden a la víctima, quien permanecía desaparecida desde el pasado 8 de mayo. La triste noticia comenzó a circular con fuerza durante la noche a través de publicaciones en las redes sociales, donde sus primos y amigos la despidieron con sentidos mensajes, a pesar de que el Ministerio Público Fiscal aclaró que legalmente resta cumplimentar el proceso formal de identificación mediante los cotejos forenses correspondientes.
El macabro hallazgo se registró en horas de la tarde en un barranco ubicado al final de la calle Arrayanes, cerca de la intersección con Onelli, en la zona sur de San Carlos de Bariloche y a escasos metros del predio del Cementerio Municipal. Fueron los propios vecinos del barrio quienes alertaron a las autoridades tras divisar los restos en la pendiente. De manera extraoficial, fuentes vinculadas a la investigación policial indicaron que uno de los elementos clave hallados en la escena del hecho fue una mano humana que todavía conservaba un anillo colocado, una pieza que resultó fundamental para el reconocimiento preliminar por parte del entorno íntimo de la mujer.
A partir del aviso al servicio de emergencias, se desplegó un amplio e intensivo operativo cerrojo encabezado por el Ministerio Público Fiscal de Río Negro, con la participación activa de efectivos de la Comisaría 28, la Policía Científica y el personal de élite del Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate (COER). Las fiscales Betiana Cendón y María Sofía Ocampo se hicieron presentes en el lugar para supervisar de primera mano las complejas tareas periciales de los especialistas de Criminalística, contando además con la colaboración de los bomberos voluntarios locales, quienes debieron aportar reflectores y sistemas de iluminación artificial debido a que el procedimiento se extendió hasta altas horas de la noche.
Uno de los datos más llamativos y que mayor impacto generó en los investigadores de la causa es que el barranco donde aparecieron los restos ya había sido examinado minuciosamente en las fases iniciales de la pesquisa. Durante los últimos 18 días de incertidumbre, las diferentes divisiones policiales y los canes de rastreo civil coordinaron operativos en múltiples puntos de la geografía andina, incluyendo las márgenes del arroyo Ñireco, la zona de Chalhuaco, estructuras y edificios abandonados, populosos barrios del Alto e incluso se extendieron las alertas hacia la vecina localidad neuquina de Villa La Angostura.
El último registro certero que se tenía de Ana Lía Corte con vida se remontaba a la tarde del viernes 8 de mayo, momento en que las cámaras de seguridad internas de la empresa de transporte público Mi Bus la captaron viajando en solitario en una unidad de la Línea 51. Desde el Ministerio Público Fiscal confirmaron que los restos recuperados del precipicio fueron trasladados a la morgue del Hospital Zonal para la realización de la autopsia por parte del Cuerpo Médico Forense. Asimismo, las muestras biológicas obtenidas serán remitidas de urgencia al Laboratorio de Genética Forense para realizar los estudios de ADN correspondientes que determinen científicamente la identidad y las causas de la muerte.