En el Aeropuerto El Plumerillo reina la incertidumbre y aseguran que la situación es día a día.
La realidad de la aerolínea Flybondi, una de las pioneras del modelo low cost tras la apertura del mercado aerocomercial en 2016, dio un giro dramático hacia una crisis profunda. La compañía aérea se encuentra sumida en una situación límite que afecta de manera directa la conectividad de Mendoza, registrando masivas suspensiones de vuelos y un conflictivo proceso de ajuste de personal. Exempleados denunciaron penalmente y de forma pública el incumplimiento de las condiciones pactadas en los retiros voluntarios y despidos.
El panorama operativo de la firma es crítico debido a que mantiene una flota diezmada, con tres aeronaves totalmente paralizadas y otras cinco fuera de servicio por cuestiones técnicas. Esta falta de recursos obligó a la empresa a suspender once vuelos durante las últimas jornadas, arrastrando una problemática que se reitera desde marzo. Ante este escenario, un importante grupo de damnificados decidió iniciar una denuncia penal por presuntas irregularidades en la venta y prestación de servicios, fundamentada en un alarmante historial de 2.500 vuelos cancelados y más de 350.000 pasajeros afectados en los últimos meses.
En el Aeropuerto Internacional El Plumerillo, las autoridades admiten que el futuro de las rutas operadas por la low cost es una verdadera incógnita. El gerente regional de Aeropuertos Argentina, Sergio Rinaldo, reconoció que el escenario es inestable y se evalúa día a día. Aunque desde los despachos de Flybondi prometen reincorporar sus ocho aviones en los próximos meses, los mostradores de la terminal local reflejan la incertidumbre de los pasajeros que sufren reprogramaciones constantes.
El descalabro financiero e institucional coincide con fuertes movimientos en la cúpula directiva de la empresa privada. El año pasado, el fondo inversor COC Global Enterprise tomó el control de la firma y, desde ese desembarco, ya se registraron dos cambios de directores ejecutivos tras las sucesivas salidas de Mauricio Sana y de su reemplazante, Paz Lovisolo. La inestabilidad interna alimentó los rumores de un vaciamiento, mientras en los hangares los mecánicos trabajan a contrarreloj para intentar rehabilitar las unidades.
A pesar de la falta de definiciones claras sobre la política comercial y la capacidad real de despacho, la compañía continúa con la comercialización activa de pasajes para los meses de invierno. En las plataformas virtuales de la empresa aérea se siguen publicando tarifas que oscilan entre los 49.500 y los 150.000 pesos para viajar hasta el mes de agosto, un factor que genera preocupación entre los organismos de defensa del consumidor ante la posibilidad de que se sigan sumando usuarios afectados por nuevas cancelaciones.