El capitán argentino permaneció en Santa Fe tras darle el último adiós a su padre Jorge. Su avión privado ya voló hacia Miami sin él ni su entorno.
Lionel Messi atraviesa las horas más difíciles de su vida en la intimidad de su hogar en Funes. Tras haber participado de la despedida a su padre, Jorge Messi, en un cementerio privado de Pérez, el capitán argentino decidió refugiarse junto a Antonela Roccuzzo, sus tres hijos, su madre Celia y sus hermanos, postergando sin fecha confirmada su regreso a los Estados Unidos.
Durante la jornada del domingo se registró un movimiento operativo que generó incertidumbre: su avión privado fue inspeccionado y reabastecido en el aeropuerto rosarino para luego despegar con rumbo a Miami, pero sin el astro ni su familia a bordo. La maniobra confirmó la firme determinación de La Pulga de permanecer en el país el tiempo que sea necesario para acompañar a su círculo íntimo.
Por el momento, la dirigencia y el cuerpo técnico de Inter Miami le otorgaron licencia por tiempo indeterminado para atravesar el luto. La franquicia estadounidense respaldó la decisión de su máxima figura, que ya estuvo ausente en el duelo ante Monterrey y permanece en duda para el próximo compromiso de la Leagues Cup frente a León. Mientras el mundo del fútbol continúa enviando mensajes de afecto y tributos a la distancia, el astro prioriza la contención familiar y mantiene en pausa completa su agenda profesional.