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Un viaje hermoso: 10 momentos eternos para celebrar el camino de Messi por la Selección

Del dolor por el cierre al reconocimiento eterno, un repaso de los maravillosos 20 años de historia que nos regaló Lionel Messi.

Martes, 1 de Setiembre de 2026
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"Me vacié", dijo Lionel Messi en su despedida de la Selección Argentina. Y nos vació a todos. Fue un camino hermoso que llegó al final tras 20 años de carrera, con algunas frustraciones y muchas alegrías... y con la certeza de haber sido contemporáneo al mejor futbolista de todos los tiempos.

El camino fue hermoso, y tuvo infinidad de récords y cifras que no podrán ser alcanzadas y decenas de años. Más de 200 partidos con la camiseta "albiceleste", 125 goles, 65 asistencias y cuatro títulos.

El adiós definitivo de Messi a la Selección no representa meramente el cierre de una etapa deportiva. Es la clausura de una novela generacional que atravesó todos los estados de ánimo posibles. El recorrido del rosarino con su país se convirtió en un relato épico de resiliencia, dolor y redención.

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10 momentos imprescindibles de la historia de Lionel Messi en la Selección Argentina

1. El bautismo y el escudo definitivo: el amistoso "trampa" y la gloria Sub-20

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La historia oficial comenzó a escribirse con una jugada de ajedrez institucional. Para blindarlo de la tentación de la selección española, Julio Grondona ideó un partido amistoso exprés en 2004 contra Paraguay con juveniles. Messi entró, hizo lo suyo y cerró la puerta a cualquier otra bandera. Hubo un golazo que algunos privilegiados, como quien escribe, vieron en vivo sin saber (pero sospechando), que aquella apilada y definición estaba firmada por quien sería el mejor futbolista de todos los tiempos.

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Sin embargo, su verdadero bautismo de fuego competitivo se dio en el Mundial Sub-20 de Países Bajos 2005. Allí cargó a la mochila a un equipo que empezó tambaleando y terminó levantando el trofeo a base de gambetas indescifrables. En el recuerdo perenne quedó aquel golazo ante Brasil en las semifinales, una obra de arte anticipatoria que anunciaba de qué madera estaba hecho.

2. El bautismo mundialista en Alemania 2006: primer gol y el banco maldito

Su estreno absoluto en una Copa del Mundo mayor llegó en Alemania 2006 de la mano de José Pekerman. Con la camiseta número 19 en la espalda, ingresó desde el banco frente a Serbia y Montenegro para clavar una asistencia memorable y su primer tanto mundialista en la goleada por 6-0, convirtiéndose en el jugador argentino más joven en anotar en la máxima cita.

No obstante, la imagen imborrable de ese torneo fue su impotencia sentado en el banco de suplentes, masticando bronca mientras observaba cómo el equipo quedaba eliminado en cuartos de final ante el local sin que Pekerman lo mandara a la cancha. Quedará para siempre el contrafáctico: ¿y si entraba algunos minutos?

3. "Tenés que cerrar el estadio": la vaselina eterna en la Copa América 2007

Bajo la conducción de Alfio Basile, un joven Messi comenzó a adueñarse definitivamente del ataque argentino en la Copa América de Venezuela. El certamen lo consagró como el dueño absoluto de la fantasía en velocidad, coronada con una genialidad técnica irrepetible: en las semifinales frente a México, ante la salida del arquero Oswaldo Sánchez, tiró una vaselina sutil, bombeada, casi en cámara lenta, que se metió besando el travesaño para sellar el boleto a la definición.

"Tenés que cerrar el estadio. Los genios hacen eso", dijo el "Coco" tras el partido, en una frase que ya es histórica.

Desafortunadamente, el equipo argentino que llegó desfilando hasta la final, no pudo coronar en la que fue una de las primeras grandes frustraciones de un entonces joven Messi.

4. La rebeldía de Beijing 2008: plantarse ante Pep Guardiola para colgarse el oro

El año 2008 exigió un acto de absoluta rebeldía. Barcelona no quería cederlo para los Juegos Olímpicos de Beijing, pero Messi se plantó ante la dirigencia catalana y ante un recién asumido Pep Guardiola.

La "Pulga" consiguió subirse al avión, viajó a China y lideró a una selección dorada junto a Juan Román Riquelme y Sergio Agüero. Su actuación en las canchas asiáticas fue consagratoria, culminando con la asistencia magistral a Ángel Di María en la final ante Nigeria para colgarse la medalla dorada, el primer gran título con la mayor.

5. Brasil 2014: su primer gran Mundial, y la espina de quedar en la puerta de la gloria

El Mundial de Brasil 2014 lo encontró en el cénit físico y mental de su carrera. Messi fue el motor exclusivo de un equipo rocoso diseñado por Alejandro Sabella. Regaló partidos icónicos y goles agónicos de alta factura -como aquel latigazo contra Irán en el descuento, uno de sus mejores en mundiales, o el doblete a Nigeria-, llevó a la Argentina a disputar su primera final en 24 años y fue galardonado con el Balón de Oro del torneo.

Aquellos penales ante Países Bajos (por entonces todavía Holanda) marcó un hito para toda una generación: primer llanto de emoción por una victoria deportiva, y el equipo argentino alcanzando la final del Mundial.

Verlo pasar de largo junto a la Copa del Mundo en el Maracaná tras la derrota en el tiempo extra ante Alemania se transformó en la imagen más dolorosa de su biografía deportiva.

6. El calvario de las finales y el portazo en el MetLife

La frustración de Brasil se multiplicó exponencialmente con las caídas agónicas en las finales de la Copa América 2015 y la Centenario 2016, ambas frente a Chile y por la vía de los penales.

La carga emocional, el desgaste con las críticas despiadadas desde la prensa y la incomprensión popular hicieron cumbre en New Jersey. Con el alma rota y lágrimas en los ojos, disparó ante los micrófonos la frase que sacudió al continente.

"Se terminó para mí la Selección", dijo en la madrugada argentina, en lo que fue un verdadero golpe para el hincha "messista". Afortunadamente, fue un punto de inflexión necesario, una pausa obligatoria para sanar heridas.

7. El milagro de Quito: el rescate en solitario rumbo a Rusia

El regreso no estuvo exento de sufrimiento. Hacia finales de las Eliminatorias rumbo a Rusia 2018, la Argentina agonizaba y corría el riesgo real de quedar afuera de una Copa del Mundo por primera vez en décadas. E

n la última fecha, visitando la altura hostil de Quito, Ecuador sorprendió de arranque. En una tarde donde el colapso nacional era inminente, Messi emergió como un titán solitario: se despachó con un triplete memorable para dar vuelta el partido y clasificar al equipo por la ventana.

Para entonces, esa había sido quizás su mejor actuación con la camiseta argentina. Claro, todavía quedaba mucho camino por recorrer.

8. Romper la pared: la arenga del Maracaná y la génesis de la era dorada

El punto de quiebre emocional y futbolístico ocurrió en la antesala de la final de la Copa América 2021 en el Maracaná. ¿Fue otro Messi desde el 2019? En el certamen anterior se había visto un capitán rabioso, apuntando contra Conmebol por el polémico arbitraje en la injusta eliminación ante Brasil y hasta pecheándose con Gary Medel en el tercer puesto.

Dos años más tarde se mantutvo esa semblanza. En la intimidad del vestuario, Messi brindó una arenga íntima y visceral que se conoció tiempo después. El "Dibu no pudo hacerle upa a su hija" quedó inmortalizado, aunque la charla fue por demás emotiva.

Esa noche, la racha negativa se rompió ante Brasil, cortando 28 años de sequía. Ya sin el peso de la cruz, el ciclo se ratificó con la exhibición en la Finalissima ante Italia y el despegue definitivo de un liderazgo colectivo indiscutible.

9. La consagración absoluta en Qatar 2022: la gloria máxima

El cénit de la historia no admite discusiones. El Mundial de Qatar 2022 fue la obra maestra de su carrera deportiva. Capitán, líder espiritual, goleador y brújula futbolística de un equipo que se reinventó tras el cachetazo inicial con Arabia Saudita.

Fue el Messi más dominador que tuvo la Selección Argentina.

Desde su actuación colosal ante México y Países Bajos hasta la obra de arte en la final contra Francia -con dos goles, la conducción táctica y la templanza en los penales-, Messi tocó el cielo con las manos. Levantó la Copa del Mundo en Lusail y cerró el círculo perfecto: ya no le quedaba nada por ganar en la tierra.

10. El adiós en plenitud y siendo el mejor de todos: el Mundial 2026 y la última función

Lejos de una retirada a tiempo, su vigencia competitiva se estiró de manera insólita hasta la Copa del Mundo 2026. Hubo tiempo para ser bicampeón de la Copa América en 2024, con un momento agridulce pero que lo pintó como el animal competitivo que fue incluso en sus últimos años de carrera: el desconsolado llanto tras tener que ser reemplazado en la final por una durísima lesión en el tobillo.

Ya hacia la función final, en su último baile ecuménico, el capitán demostró destellos de su vigencia intacta en los momentos de máxima exigencia. Quedarán grabados en la memoria colectiva la remontada histórica ante Egipto en los octavos de final, donde comandó una reacción furiosa del equipo, y su actuación consagratoria en las semifinales frente a Inglaterra, manejando los hilos del partido con la sabiduría de los elegidos y aportando dos asistencias que quedarán marcadas para siempre en la retina de los hinchas.

Con la confirmación de que su obra estaba completa, el 10 eligió el propio césped mundialista para decir adiós, dejando un vacío irremplazable y la certeza de haber sido contemporáneos del más grande de todos los tiempos.

¿Cómo se sigue después de Messi? Nadie lo sabe. La certeza definitiva es que el camino fue hermoso. ¿Cómo se sigue después de Messi? Nadie lo sabe. La certeza definitiva es que el camino fue hermoso.

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