El presidente de Boca recordó el hecho ocurrido hace 24 años y confesó que eso fue decisivo para irse a Europa.
El episodio ocurrió la noche del 2 de abril de 2002, cuando Cristian, conocido como Chanchi, tenía 16 años y jugaba en las divisiones inferiores de Platense. El joven estaba con amigos en Don Torcuato, en el norte del conurbano bonaerense, cuando un grupo de hombres armados lo interceptó y se lo llevó en un automóvil.
Juan Román Riquelme se encontraba concentrado con Boca , a la espera del partido frente a Huracán, cuando recibió la noticia. De inmediato abandonó la concentración y se trasladó para acompañar a su familia.
A partir de ese momento, la prioridad dejó de ser el fútbol: los secuestradores se comunicaron con él para exigir dinero a cambio de la liberación de su hermano.

De acuerdo con las crónicas periodísticas de aquellos días, los captores llegaron a reclamar 300.000 dólares. Después de varias llamadas y negociaciones, la familia reunió 160.000 dólares para pagar el rescate. Cristian fue liberado durante la madrugada del 4 de abril, luego de permanecer cautivo alrededor de 30 horas, y apareció en la zona de Ramos Mejía.
El caso generó una enorme conmoción en el fútbol argentino. Riquelme, una de las principales figuras de Boca, atravesó aquellos días pendiente de las comunicaciones de los secuestradores y sin poder entrenarse con normalidad. El presidente del club en ese momento, Mauricio Macri, confirmó públicamente el hecho y pidió prudencia mientras avanzaba la investigación.
La liberación no terminó con el impacto emocional del episodio. Cuando volvió a encontrarse con su hermano, Cristian le hizo una pregunta que Román recordó más de dos décadas después: si iba a jugar el fin de semana.
"Yo le respondí: 'No, qué voy a jugar... Lo único que quería era que te devuelvan, boludo'", contó el presidente de Boca en AZZ. Pero Chanchi insistió con una frase que quedó grabada en su memoria: "Jugá, porque pensé que no te veía más".
Riquelme decidió entonces hablar con el entrenador Óscar Washington Tabárez. Le explicó que entendía si prefería poner a otro futbolista, porque él no había podido entrenarse durante los días anteriores, pero que quería cumplir el deseo de su hermano.
"Tuvieron secuestrado a mi hermano y, a los tres o cuatro días, me lo devolvieron. Me dijo si podía jugar el fin de semana porque pensó que no me veía más"."Chanchi es mi vida, pensamos igual, sentimos igual".#RiquelmeEnAzz#NoPodemosPerder https://t.co/AYBZ1UxNYP
El primer partido de Boca después de la liberación fue ante Huracán, el 3 de abril, en el estadio Tomás Adolfo Ducó. El Xeneize ganó 2-0, pero Román no jugó ese encuentro. Su regreso se produjo el domingo 7 de abril, frente a Unión de Santa Fe, en La Bombonera.
Aquella tarde, Boca se impuso por 3-0, con goles de Marcelo Delgado, Héctor Bracamonte y Riquelme. El enganche convirtió el tercero con una gran acción individual, eludiendo rivales dentro del área, y recibió una ovación de los hinchas. Antes del encuentro, el plantel también exhibió una bandera con un mensaje de agradecimiento de la familia Riquelme.
La historia tuvo otro capítulo pocos meses después. En julio de 2002, Riquelme dejó Boca y se incorporó al Barcelona. Aunque su transferencia al club catalán se había anunciado mucho antes, en marzo de 2001, su salida se concretó en un contexto personal muy diferente al que imaginaba.
En noviembre de 2025, durante una entrevista con el podcast Enfocados, el exfutbolista había vinculado directamente su partida con el secuestro de Cristian. Recordó que no quería irse y relató que, tras el episodio, sintió que debía hacerlo por temor a que volviera a ocurrir algo similar. Según sus palabras, los captores le transmitieron una amenaza: "Esta vez te lo devolvemos, la próxima no. Te tenés que ir".
En la charla reciente con AZZ, volvió a admitir que la mudanza no era su deseo: "Yo no me quería ir, esa es la verdad". Su hermano viajó con él a España.

La etapa en Barcelona no resultó como esperaba. El entrenador Louis van Gaal no le dio la continuidad que buscaba y, en 2003, Riquelme fue cedido al Villarreal, donde recuperó protagonismo y construyó una de las etapas más recordadas de su carrera.
En AZZ, Román explicó por qué mantiene una relación tan estrecha con Cristian, uno de sus hermanos entre una familia numerosa. "El Chanchi es mi vida. Vivimos igual, sentimos igual", expresó, visiblemente emocionado. También lo ubicó, junto a sus tres hijos, entre las personas más importantes de su vida.