La nueva caída detonó una reacción inmediata en la cúpula "xeneize", mientras que el entrenador Claudio Úbeda canceló el lunes libre.
El clima en Boca pasó de la autocrítica a la intervención directa, ya que la reciente derrota del equipo ante Vélez Sarsfield no solo enfureció a los hinchas en las redes, sino que forzó una modificación drástica en la agenda del plantel profesional, con una sorpresiva reacción del presidente Juan Román Riquelme.
De esta manera, lo que debía ser una jornada de descanso se transformó en un entrenamiento vespertino marcado por la tensión y el reclamo de la dirigencia. Y finalmente, hubo cónclave encabezado por Román,
Al finalizar los trabajos de recuperación y las tareas intensas para quienes no sumaron minutos, Riquelme tomó la palabra, según se conoció este lunes. El presidente citó al cuerpo técnico y al núcleo de referentes -encabezado por Leandro Paredes, Agustín Marchesín y Miguel Merentiel- para desglosar lo ocurrido en el Amalfitani.
La última vez que Román bajó al vestuario de esta forma fue a mediados de 2025, durante la peor racha histórica del club sin victorias, cuando todavía se encontraba Miguel Russo como entrenador del "Xeneize".
Claudio Úbeda no ocultó su malestar en conferencia de prensa, admitiendo que a Boca le faltó "intención de ataque" y claridad en el juego. Sin embargo, el calendario le ofrece al "Xeneize" una oportunidad de oro para resetearse en este 2026:
Ahora, Boca jugará tres partidos seguidos en su estadio ante Platense, Racing y Gimnasia de Mendoza; mientras que en el medio, enfrentará por Copa Argentina a Gimnasia de Chivilcoy, un rival de menor categoría que asoma como el escenario ideal para recuperar la confianza.
Con apenas cuatro derrotas en casa en los últimos dos años, el cuerpo técnico apuesta a que el calor de la Bombonera sea el combustible necesario para revertir un presente que hoy preocupa tanto a la tribuna como al palco presidencial.