Mendoza, de de

Deportes Seis meses sin triunfos

Godoy Cruz necesita sacarse de encima un semestre para el olvido

Este domingo el Expreso cumple seis meses sin ganar, desde aquel triunfo ante Platense en condición de visitante. Una nueva chance para romper la maldición.


Sabado, 28 de Febrero de 2026

Este domingo, cuando reciba a Deportivo Madryn por la tercera fecha de la Primera Nacional, se cumplirán seis meses desde la última vez que Godoy Cruz pudo ganar un partido. Un semestre cargado de negatividad y cambios, donde la calma del triunfo nunca llegó.

Es el 1 de septiembre de 2025, el reloj marca 52 minutos del segundo tiempo y el Tomba resiste la carga de Platense en un peligroso córner que reunió hasta al arquero local Andrés Desábato. Después volar por los aires y pasar por varios pies, la pelota reposó en Vicente Poggi, que decidió echar a correr a Facundo Altamira para que con el arco vacío decrete un más que festejado triunfo por 3 a 1, que cortó una racha de 10 encuentros sin victorias.

En el medio de la algarabía por la victoria, ni el más pesimista hincha de Godoy Cruz pensaba que sería la última alegría que tendría. La realidad es que ese partido resultó un parteaguas en la vida deportiva e institucional de un club que supo llevar bien en alto la bandera de Mendoza, y que hoy lucha por reecontrarse.

Seis meses han pasado desde aquella jornada. Seis meses, tres técnicos, dos comisiones directivas, una gran cantidad de jugadores que se fueron y otros que llegaron, y hasta el inesperado y doloroso descenso de categoría. Nada ni nadie pudo torcer la racha negativa, que ante Morón alcanzó 12 encuentros sin ganar con 8 empates y 4 derrotas, y apenas 6 goles a favor, y 9 sin hacerlo en casa (con 2 caídas y 7 igualdades desde la última victoria el 28 de abril, en la despedida del Malvinas Argentinas ante Atlético Tucumán).

Son números que asustan, y que invitan a buscar cualquier tipo de explicaciones para escapar de la oscuridad. Desde las razones deportivas, hasta el esoterismo, todos parecen tener la respuesta al mal momento. Pero para eso primero es necesario ir hacia atrás y revisar el camino transitado.

Cronología de una caída que parece no tener fin:

Tomando en cuenta el once inicial que salió a disputar ese encuentro con el Calamar, más de medio equipo ya no está. Los nombres de Franco Petroli, Juan Escobar, Nicolás Fernández, Maximiliano González, Santino Andino, Agustín Auzmendi y Luca Martínez Dupuy quedaron en el pasado. Apenas cuatro continúan en la presente temporada: Lucas Arce, Mateo Mendoza, Juan Segundo Morán y Vicente Poggi.

El que tampoco está es el entrenador de aquel entonces, Walter Ribonetto. El Tino llegó con la oportunidad de sacar puntos que trajeran calma a la Bodega, pero su idea nunca prendió y se fue a tres partidos de la definición por la permanencia, en medio de cuestionamientos de la gente. El proyecto deportivo se fue desarmando con el transcurrir de las fechas, y una dura derrota ante Lanús en la Fortaleza marcó el punto final.

Su lugar lo ocupó Omar Asad, que siempre supo que le tocaba hacerse cargo de un plantel destrozado anímicamente, y sin respuestas aparentes para quedarse en la Liga Profesional. Sin embargo, nunca sacó los pies del plato y aportó un shock de ilusión y positividad que duró hasta el pitazo final ante Deportivo Riestra. Apenas tres juegos tuvo a su cargo, donde sacó dos empates en casa y perdió en Tucumán ante Atlético.

El descenso sorprendió a propios y extraños. Nadie podía entender la caída de una institución que empezó el año participando de la Copa Sudamericana y con planes de estrenar las obras en su estadio. Pero ahí estaba el Tomba, retornando a la Primera Nacional después de dos gloriosas décadas. Era la hora de la reconstrucción.

Así como la llegada del Turco Asad produjo un subidón de energía en los hinchas, las elecciones significaron lo mismo. Tres listas con proyectos a futuro y promesas de ascenso, altos niveles de participación de la masa societaria y el retorno al cargo de José Mansur, que dejó la vicepresidencia de Chapini para hacerse cargo del timón del barco.

El dinero ingresado por la cuantiosa venta de Santino Andino, más la trayectoria del dirigente que volvía a ser presidente hacían pensar en un retorno rápido a la máxima divisional. Pero la llegada de Mariano Toedtli y de algunos refuerzos no bastaron para cambiar la cara, y el arranque del 2026 parece una repetición del olvidable 2025.

Hoy, seis meses después, Godoy Cruz sigue siendo un equipo sin alma ni carácter, que parece derrotado anímicamente antes de comenzar los partidos. Una imagen que dista mucho de ese Expreso que se acostumbró a grandes hazañas. Parece no haber rastros de localía fuerte, o de futbolistas aguerridos pero con buen pie.

El destino le da al Tomba una nueva oportunidad de sacarse la pesada mochila de encima para comenzar a transitar más liviano el duro camino de la Primera Nacional. Este domingo ante Deportivo Madryn, cuando se cumpla medio año desde esa última alegría, el Feliciano Gambarte puede ser el escenario de otro parteaguas. Aprovechalo, Bodeguero. Sacate la mufa.