Aquella final perdida de la FA Cup por un error suyo selló su salida del club británico, pero le permitió conocer a su esposa.
En la antesala del trascendental cruce de semifinales frente a Inglaterra, Lionel Scaloni se tomó unos minutos frente a los micrófonos para realizar un nostálgico viaje al pasado. Lejos de las declaraciones de cassette, el director técnico de la Selección argentina apeló a su habitual franqueza y recordó su paso fugaz por la Premier League vistiendo los colores del West Ham United en el año 2006, una etapa que combinó frustración deportiva con un giro absoluto en su destino personal.
El oriundo de Pujato reconoció abiertamente que su huella en el fútbol inglés no estuvo exenta de altibajos y que probablemente los simpatizantes de la institución de Londres no guarden la mejor imagen de él. "Reconozco que fue una etapa un poco extraña porque fui pensando en jugar el Mundial de Alemania con Argentina", admitió el entrenador respecto de la prioridad absoluta que tenía en aquella época de ganarse un lugar en la consideración de José Pekerman.
Para cumplir con las exigencias del cuerpo técnico nacional de jugar con continuidad como lateral derecho, Scaloni se asentó como titular bajo las órdenes del técnico Alan Pardew. Sin embargo, su estadía en el club londinense llegó a su fin de manera abrupta en la mítica final de la FA Cup de 2006 ante el Liverpool. En ese encuentro decisivo, una falla del actual DT albiceleste derivó en un pelotazo llovido que terminó en los pies de Steven Gerrard, quien clavó un golazo inolvidable desde más de 40 metros.
Ese imprevisto defensivo privó al West Ham de consagrarse campeón de un título que, según las propias palabras de Scaloni, ya tenían prácticamente en el bolsillo. A raíz de la enorme desilusión colectiva y del subcampeonato obtenido, la comisión directiva de la escuadra británica tomó la firme determinación de no retener al defensor argentino para la siguiente temporada, decretando el final de su paso tras apenas 17 partidos jugados.
A pesar del trago amargo y del dolor competitivo que significó para los fanáticos, el destino le tenía preparada una recompensa maravillosa fuera del campo de juego. "Me cambió la vida para siempre. Para bien me cambió porque ahí conocí a mi esposa, tuve hijos y bueno, esto tiene el destino", reflexionó con una sonrisa el entrenador, haciendo referencia a que aquel alejamiento forzado de la liga inglesa le permitió fundar su familia.
"Son cosas del fútbol", concluyó Scaloni con la madurez que lo caracteriza hoy en día, restándole dramatismo a una de las anécdotas más curiosas de su carrera profesional. Este miércoles por la tarde, el destino lo pondrá nuevamente cara a cara frente a Inglaterra, aunque esta vez desde el banco de suplentes y liderando la ilusión de millones de argentinos que sueñan con sacar el pasaje directo a la gran final del Mundial 2026.