Los empleados con hijos cuentan con deducciones más altas, lo que eleva el umbral para comenzar a pagar el impuesto.
La actualización automática por inflación volvió a modificar el esquema del Impuesto a las Ganancias en Argentina, redefiniendo el nivel de ingresos a partir del cual los trabajadores comienzan a tributar en 2026. Según las nuevas tablas difundidas por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), se ajustaron los mínimos no imponibles y las deducciones personales para el primer semestre. Esta medida obliga a las empresas a recalcular las retenciones mensuales y, en muchos casos, a devolver montos que fueron retenidos de más durante las primeras liquidaciones del año.
De acuerdo con los valores vigentes para el período enero-junio de 2026, el impacto del tributo varía significativamente según la situación familiar del empleado. Un trabajador casado con dos hijos ahora comienza a tributar cuando su ingreso neto alcanza los 3.300.726 pesos. Por su parte, un empleado soltero con dos hijos tiene un piso neto de 2.896.573 pesos, mientras que si tiene un solo hijo, el umbral se sitúa en los 2.692.757 pesos mensuales en mano. Estas cifras contemplan las deducciones por cargas de familia que elevan el mínimo no imponible.
Para los trabajadores solteros y sin hijos, la presión tributaria es mayor, ya que comienzan a pagar el impuesto si su sueldo bruto mensual supera los 2.998.725 pesos, lo que representa un ingreso neto aproximado de 2.488.942 pesos. El ajuste se explica por la actualización de la ganancia no imponible y la deducción especial, componentes que ARCA ajusta periódicamente para evitar que los aumentos salariales por paritarias sean absorbidos íntegramente por el fisco.
Además de los pisos, se ha publicado la escala progresiva que determina el porcentaje a pagar. Las alícuotas inician en un 5 por ciento para los tramos inferiores y escalan hasta un máximo del 35 por ciento para los sueldos más elevados de la pirámide salarial. En la práctica, esto implica que muchos empleados que anteriormente estaban alcanzados por el tributo ahora queden exentos, mejorando su poder adquisitivo real frente al proceso inflacionario actual.
Un efecto directo de esta normativa es la generación de devoluciones en los recibos de sueldo. Si los empleadores realizaron descuentos basados en las tablas del año anterior durante las liquidaciones recientes, deberán reintegrar la diferencia a favor del trabajador una vez que actualicen sus sistemas de liquidación. Este reajuste es esperado con expectativa por los gremios y sectores de clase media, ya que representa un alivio financiero inmediato para miles de hogares.
Finalmente, el Gobierno nacional busca que la carga tributaria sea más equitativa y responda a la capacidad contributiva real de cada ciudadano. Con el nuevo esquema, se busca dar sustentabilidad fiscal al sistema sin asfixiar los salarios que han quedado rezagados. Los especialistas recomiendan a los trabajadores revisar sus bonos de sueldo en los próximos meses para verificar que las nuevas escalas y las posibles devoluciones se apliquen de manera correcta según su categoría y cargas declaradas.