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Ganó un Oscar y dirigió Creed 3: ahora quiere dejar Hollywood para cumplir su sueño de hacer anime

El cineasta reconoció que incluyó un golpe de Dragon Ball Z en Creed 3 y planea enfocar sus próximos proyectos en historias de animación japonesa.



Domingo, 27 de Setiembre de 2026

El actor y director Michael B. Jordan confesó en una entrevista reciente su deseo de volcar su carrera hacia la animación japonesa. A sus 39 años, el cineasta reconoció que el género es su mayor fuente de inspiración creativa e incluso evaluaría pausar sus producciones en Hollywood para dedicarse al anime.

Durante un encuentro con la revista Vogue, el artista expresó con franqueza su devoción por la narrativa nipona: "Podría dejarlo todo y dedicarme a hacer anime el resto de mi vida", afirmó Jordan al abordar la influencia que producciones como Dragon Ball Z, Naruto y Hajime no Ippo ejercen sobre su visión detrás de las cámaras.

La influencia directa de Dragon Ball Z y Naruto en el combate de Creed 3

La pasión del realizador quedó al descubierto durante la dirección de Creed 3, donde utilizó referentes del anime de acción para estructurar el clímax visual. Las secuencias de combate integraron encuadres, ritmos de movimiento y manejos de cámara extraídos del estilo japonés para intensificar la tensión dramática en el cuadrilátero entre los protagonistas.


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De acuerdo con el propio cineasta, el enfrentamiento decisivo entre su personaje y Damian incluyó un homenaje directo al universo creado por Akira Toriyama. "Hay un golpe en la pelea final entre Damian y yo, un puñetazo con todo el estilo de Dragon Ball Z", explicó sobre la ejecución técnica que trasladó desde la pantalla animada hacia el cine de acción real.

Los lazos emocionales y la pausa profesional tras el éxito de Los pecadores

Más allá de las coreografías de pelea, Jordan rescata el trasfondo humano y las relaciones interpersonales características del shonen. Para el realizador, los lazos de hermandad, el sentido del deber y la dinámica familiar que definen a las grandes series animadas resultaron fundamentales para construir la dimensión emocional de sus personajes.


Tras ganar el Oscar y el premio SAG por su interpretación doble en Los pecadores, la estrella estadounidense busca tomarse un respiro estratégico para enfocarse en proyectos personales inspirados en la animación. Con Hollywood cada vez más receptivo a las adaptaciones y producciones animadas, la inquietud del cineasta abre la puerta a su posible participación como director o productor de sus propias series.