El episodio incluyó la persecución del cronista a la joven, una escena que fue registrada por el ojo aceitado del cámara Pablo De Triay, quien capturó el detalle de toda la situación, sin perderse nada. Finalmente, Robertito y Pablo lograron recuperar la pieza de trabajo y la joven ofreció una disculpa y un nuevo saludo. Final feliz para una situación, sin dudas, con un "tinte" subreal.




