El Gobierno francés habla de "un mazazo ecónomico" por culpa de los múltiples fuegos
El gran incendio forestal cerca de Burdeos, que ha devastado ya al menos 42.000 hectáreas, no está controlado pero se encuentra este lunes en una fase más estable gracias a la clemencia del viento. Los bomberos quieren aprovechar este ligero respiro antes de la llegada de una nueva ola de calor, a partir del miércoles, que volverá a complicar las labores de extinción.
Una célula interministerial de crisis, presidida esta vez por Emmanuel Macron, se reúne en la sede del Ministerio del Interior, a lado del Elíseo, para estudiar la situación. A este encuentro le seguirá el Consejo de Ministros ordinario, en teoría el último antes de las vacaciones. La portavoz del Ejecutivo, Maud Bregeon, ha puntualizado en una entrevista en France Info que los ministros afectados no podrán alejarse de París y que su descanso será muy relativo, pues deberán estar pendientes de los acontecimientos.
Además del incendio en sí mismo, por sus consecuencias medioambientales y sanitarias (la contaminación por partículas finas en una gran aglomeración urbana), preocupan los efectos a largo plazo. El titular de Economía y Finanzas, Roland Lescure, ha asegurado que los múltiples incendios de este verano suponen "un mazazo económico" para el país. Basta pensar, por ejemplo, en las 13.000 empresas que han visto sus locales desalojados en el área de Burdeos por culpa de la emergencia. También los agricultores expresan su alarma por la no recogida de sus cosechas.
Uno de los grandes temores sigue siendo la propia ciudad de Burdeos, más por el humo que por las llamas. Tanto el alcalde como la portavoz del Gobierno insisten en que la evacuación de la urbe "no está a la orden del día", si bien es evidente que tal posibilidad no ha sido descartada. Se recomienda a las personas vulnerables que usen mascarillas y ventilen sus casas lo menos posible. Las autoridades evitan mencionar un escenario de evacuación para no fomentar el alarmismo.
Bregeon confirmó que desde el inicio de la crisis se ha tenido muy en cuenta la presencia de industrias sensibles en los alrededores de Burdeos, como las fábricas que producen los misiles nucleares que equipa la fuerza submarina de disuasión nuclear y los cohetes Ariane. Estas instalaciones están especialmente vigiladas y protegidas.