Se trata del segundo atentado contra fuerzas de seguridad paquistaníes en una semana
Al menos 10 agentes de policía murieron anoche en un asalto de presuntos militantes islamistas contra un puesto de control en el noroeste de Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán.
Los hechos se produjeron en el distrito de Hangu, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, una región que desde hace tiempo sufre la violencia de los grupos armados. En el ataque, los asaltantes, además de armas de fuego, utilizaron artefactos explosivos improvisados sujetos a drones y cuadricópteros, según informaron las autoridades policiales.
Las autoridades detallaron que el enfrentamiento se extendió por más de una hora y culminó con 15 militantes abatidos por las fuerzas de seguridad. La emboscada dejó, además, al menos 28 policías heridos.
Por ahora nadie se ha atribuido el ataque, aunque las sospechas apuntan al Tehrik-e-Taliban (TTP), los talibanes paquistaníes. El viernes pasado, este grupo ya llevó a cabo un atentado suicida en el cercano distrito de Tank que dejó 15 muertos, entre ellos 12 militares. Ese golpe sí fue reivindicado por el TTP, grupo que, al igual que los talibanes de Afganistán, se adhiere a una interpretación ultraconservadora suní del islam.
"El enfrentamiento entre los khawarij [término usado por el Gobierno pakistaní para referirse al TTP] y la policía continúa", afirmó el cuerpo policial en un comunicado difundido tras el incidente de ayer.
La actividad del TTP en las zonas fronterizas es una fuente de fricción constante entre Pakistán y Afganistán. Islamabad sostiene que los insurgentes usan refugios seguros en territorio afgano para entrenarse y planear sus ataques, algo que Kabul niega, alegando que la violencia armada es un problema interno de Pakistán.
El TTP, designado grupo terrorista por las Naciones Unidas, libra una insurgencia contra el Estado paquistaní desde el 2007 con el objetivo de derrocarlo e imponer un sistema de gobierno basado en la ley islámica.
La violencia se ha intensificado a lo largo de toda la frontera y amenaza con reavivar el conflicto entre los dos estados vecinos. En febrero los antiguos aliados hoy convertidos en enemigos, protagonizaron sus peores combates en años, cuando Pakistán bombardeó objetivos dentro de territorio afgano.