Beijing cuestiona a Washington por sus presiones sobre empresas argentinas y defiende la soberanía nacional para definir acuerdos comerciales sin injerencias externas.
La Embajada de la República Popular China renovó sus críticas hacia las presiones ejercidas por Washington sobre compañías argentinas que mantienen vínculos comerciales con Huawei. En un comunicado que buscó instalar el debate en términos de soberanía versus dominación, la representación diplomática asiática defendió el derecho argentino a decidir de manera autónoma sus alianzas tecnológicas y comerciales, al tiempo que advirtió sobre las consecuencias de bloquear licitaciones bajo fundamentos espurios.
El texto difundido por la sede diplomática comenzó con una máxima de su tradición cultural: "Reza un proverbio chino que dice: Si se quiere acusar a alguien, siempre habrá pretextos". A partir de allí, la misión cuestionó la reiterada invocación del concepto de seguridad nacional por parte de Estados Unidos como herramienta de presión geopolítica. "El hecho de exagerar y generalizar deliberadamente el concepto de seguridad nacional no convierte las mentiras en realidad", plantearon los funcionarios chinos, en una frase que sintetiza el malestar ante lo que consideran una estrategia sistemática de desprestigio y obstrucción.
En ese marco, la Embajada puso especial énfasis en resguardar la soberanía argentina. Según el pronunciamiento, Argentina posee la potestad incuestionable de definir con qué socios comerciales y tecnológicos se vincula, sin que terceros países pretendan imponer condiciones o calificar la confiabilidad de sus proveedores. "Argentina, como Estado soberano, tiene todo derecho a decidir de forma autónoma con quién colabora, sin necesidad de que otros le digan qué empresas y proveedores son fiables y seguros", afirmaron desde Beijing.
Las declaraciones llegaron luego de que la representación estadounidense en el país hubiera advertido a directivos de una firma local sobre los riesgos de mantener operaciones conjuntas con Huawei, en el marco de la cruzada que Washington lleva adelante para limitar el despliegue global de la compañía asiática. China no solo rechazó esa injerencia, sino que también cuestionó el uso de mecanismos migratorios como elemento disuasivo: "Mucho menos" corresponde que terceros países "le 'ayuden' revocando visados", señalaron en alusión a las amenazas formuladas a personas vinculadas con la empresa argentina.
El nuevo elemento incorporado en esta jornada fue la mención a los procesos licitatorios. La Embajada sostuvo que anular una licitación normal, celebrada conforme a las reglas de competencia de mercado y los estándares económicos internacionales, abre un interrogante profundo: "¿queremos libertad o queremos hegemonía y política de fuerza?". Con esa pregunta, Beijing elevó el tono del cruce y presentó la controversia como un enfrentamiento entre el libre comercio y la imposición unilateral.
El pronunciamiento profundiza así la tensión diplomática que ya se había manifestado días atrás, cuando China acusó a Estados Unidos de intentar frenar la cooperación entre empresas argentinas y Huawei, calificando aquellas acciones como "arrogancia y prejuicios" y como una "grave falta de respeto" hacia la autonomía de otras naciones. En aquella oportunidad, también subrayaron la supuesta hipocresía de Washington, que pregona democracia y libertad mientras, según la visión china, obstaculiza la operatoria legal de firmas extranjeras en territorios soberanos.
El mensaje de este viernes no solo reafirma la postura defensiva de China ante lo que percibe como hostigamiento sistemático, sino que también busca posicionar a Argentina en el centro de un debate mayor sobre el orden internacional. Al enfatizar la libertad de elección y la competencia justa, Beijing intenta ganar adhesión en la región y presentarse como un socio que respeta las decisiones locales, en contraste con la presión explícita que atribuye a su contraparte norteamericana.
La pulseada por la influencia tecnológica y comercial en América Latina suma así un nuevo capítulo, con Argentina como escenario y las licitaciones como botín de una disputa que trasciende lo económico y se instala en el terreno de los principios geopolíticos. Mientras tanto, el gobierno local observa con atención el desarrollo de este enfrentamiento que, lejos de resolverse, parece intensificarse con cada declaración cruzada.