Las muertes causadas por la epidemia llegan a 2.500 muertes, la mitad de ellas ocurridas en agosto, según Julien Harneis, coordinador jefe de las Naciones Unidas para el ébola
Más de 2.500 personas han fallecido hasta la fecha a causa del brote de ébola en República Democrática del Congo, que se está propagando de forma exponencial en una zona más extensa que Francia, declaró el viernes Julien Harneis, coordinador principal de las Naciones Unidas para el ébola. En una videollamada desde la ciudad de Bunia, en el noreste de República Democrática del Congo (RDC), Harneis pidió más ayuda, ya que los fondos disponibles se agotarán en unas semanas.
Añadió que los trabajadores sanitarios de la zona estaban siendo objeto de agresiones por parte de la población local, enfurecida y aterrorizada por el ?brote, y que ellos mismos estaban enfermando y falleciendo a causa de la enfermedad. La 17ª epidemia de ébola del Congo se convirtió a finales de julio en la mayor de la historia del país en cuanto al número de casos, superando el anterior brote más ?grave, registrado entre 2018 y 2020.
Está causada por la cepa Bundibugyo del ébola, para la que no existen vacunas ni tratamientos aprobados. "El brote de ébola está creciendo de forma exponencial", afirmó Harneis. "La epidemia se está extendiendo por una zona más grande que Francia, y el brote crece más rápido y se extiende más que la respuesta al ébola. Y todo esto está ocurriendo en una zona que lleva tres décadas de conflicto y que está generando enormes necesidades humanitarias". Unos 160 profesionales sanitarios han contraído el ébola y 43 de ellos han fallecido, señaló.
"Y luego, cuando respondemos, aparte de la amenaza del virus, los profesionales sanitarios y los trabajadores de primera línea han sido atacados por jóvenes, se han quemado y apedreado ambulancias, y se han atacado los centros sanitarios", dijo. "El miedo se traduce en jóvenes enfadados que empiezan a lanzar piedras contra el objeto de su temor: la ambulancia", añadió.
Otros trabajadores humanitarios han señalado que los lugareños han creído en teorías conspirativas según las cuales el brote es ?un engaño, y han reaccionado con ira cuando las restricciones sanitarias les impiden enterrar personalmente a sus seres queridos. Se han producido más de 260 ataques contra trabajadores sanitarios en los últimos seis meses y ocho de ellos han perdido la vida, señaló Harneis, "lo cual es obviamente aterrador, ya que estas personas ya están arriesgando sus vidas para hacer frente al ébola".
Los recortes en la ayuda de los últimos años han reducido la capacidad de las organizaciones humanitarias, señaló. Otro problema es el pago a las decenas de miles de personas que participan en la lucha contra el brote, añadió. Los servicios bancarios se vieron afectados después de que el Gobierno suspendiera los vuelos comerciales, lo que entorpeció los medios mediante ?los cuales se entrega el efectivo a los bancos.