Un informe financiero revela que la ventaja de Lula da Silva se achicó de cara al balotaje. En Wall Street preocupa la falta de reformas y el déficit fiscal.
La contienda por la presidencia de Brasil tomó un rumbo de alta incertidumbre a pocas semanas del balotaje del 25 de octubre.
Lo que perfilaba una reelección cómoda para Luiz Inácio Lula da Silva se transformó en una competencia sumamente ajustada frente al espacio de Jair Bolsonaro, reduciendo la brecha en las encuestas a un margen de entre el 2% y el 8%.
Esta reconfiguración política desencadenó una reacción inmediata en los mercados financieros internacionales. Tras los recientes episodios de tensión institucional en el gigante sudamericano, los inversores impulsaron una suba del 13% en dólares del índice Bovespa. Sin embargo, un análisis de la firma Balanz reveló un cambio drástico en la percepción de riesgo: los mercados temen hoy más a las consecuencias de un eventual cuarto mandato de Lula que al retorno de la oposición.
El principal foco de inquietud entre los analistas radica en el rumbo de la macroeconomía y la persistencia de un abultado déficit fiscal. Con erogaciones por intereses de deuda proyectadas en torno al 8% del PBI para los próximos cuatro años, la falta de consolidación fiscal limita de manera severa el margen de maniobra de la próxima gestión.
Pese a que las acciones de las empresas brasileñas conservan cierto espacio para sostener su tendencia alcista, las firmas de inversión recomiendan mantener una postura cautelosa en la renta fija. La pesada carga de la deuda soberana y las elevadas tasas de interés locales seguirán condicionando la estabilidad financiera de la mayor economía de América Latina.