Teherán clausuró el Centro de Lengua Francesa tras acusarlo de operar sin habilitación y promover la fuga de profesionales. Francia tildó la medida de inaceptable y anticipó respuestas.
Un severo incidente internacional convulsionó las relaciones diplomáticas entre Oriente Medio y Europa. La Justicia de Irán procedió al cierre del Centro de Lengua Francesa en Teherán, un reconocido instituto dependiente de la embajada gala, al que acusó formalmente de desarrollar operaciones ilegales contra la seguridad nacional. La medida se ejecutó mediante una orden judicial expedida por la fiscalía local.
Las autoridades iraníes sostienen que la institución operaba como fachada para encubrir la captación y creación de redes de élites locales, facilitando su posterior salida del territorio hacia Occidente.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, la sede diplomática ignoró repetidamente los apercibimientos administrativos y violó los postulados de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. "El centro impulsaba proyectos contrarios a la cultura islámica bajo el pretexto de dictar clases", denunciaron desde el Poder Judicial iraní.
Por su parte, la Cancillería francesa reaccionó con firmeza mediante su portavoz Pascal Confavreux, quien calificó la clausura como un ataque inaceptable a la presencia cultural de París en suelo iraní. La administración del presidente Emmanuel Macron adelantó que convocará al embajador iraní y aplicará sanciones proporcionales. El conflicto marca un pico de máxima tirantez en la región, agravado por recientes expulsiones de diplomáticos y disputas geopolíticas que amenazan con congelar definitivamente el diálogo entre ambos países.