Mendoza, de de

Mundo Internacional

La anciana de 87 años que frenó por ley todos los desalojos en España hasta 2030

El desahucio de Maricarmen Abascal desató una ola de indignación popular y acampadas multitudinarias. El Gobierno español respondió congelando los desalojos y decretando la renovación automática de alquileres.

Martes, 29 de Setiembre de 2026

El drama social de Maricarmen Abascal, una jubilada de 87 años desalojada tras vivir siete décadas de alquiler en Madrid, se transformó en el catalizador de una histórica reforma legislativa. 

La indignación colectiva provocó masivas protestas y el levantamiento de campamentos en la emblemática Puerta del Sol, reviviendo el espíritu del histórico movimiento 15-M. Ante la creciente presión de los sindicatos de inquilinos, el Gobierno de Pedro Sánchez anunció la paralización de los desalojos en España hasta 2030.

El "Efecto Maricarmen" y una reforma sin precedentes

La medida estrella, bautizada socialmente como el "decreto Maricarmen", busca frenar la asfixiante crisis habitacional que golpea al país europeo. La normativa, impulsada tras la multitudinaria huelga y acampada en la capital, no solo suspende los lanzamientos judiciales de viviendas, sino que establece la renovación automática de los contratos de alquiler para evitar subidas desmedidas que desplacen a los residentes locales.

Las movilizaciones que comenzaron el fin de semana se extendieron rápidamente a ciudades como Barcelona, encabezadas por jóvenes e inquilinos afectados por el avance de los fondos de inversión en el mercado inmobiliario. Con el apoyo de plataformas sociales, las manifestaciones exigían frenar de manera inmediata la expulsión de familias vulnerables y congelar los precios de arrendamiento.

El reclamo popular logró que la desgarradora historia de una abuela hospitalizada y sin hogar forzara una intervención estatal sin precedentes sobre el mercado de la vivienda. Con esta decisión, la administración central busca dar respuesta a una demanda social generalizada y contener el malestar antes de que la crisis habitacional escale a niveles incontrolables.