El sismo registrado en la región de Xizang dejó al menos 16 muertos y decenas de heridos. Más de 5.000 rescatistas trabajan bajo condiciones extremas a gran altitud.
Un devastador terremoto de magnitud 7,0 sacudió el distrito de Baqen, en la región autónoma de Xizang, al suroeste de China.
El saldo oficial confirma al menos 16 personas muertas y 76 heridos, mientras las autoridades despliegan un operativo de emergencia masivo para auxiliar a la población afectada.
Más de 5.000 efectivos fueron desplegados en la zona de desastre para coordinar las tareas de búsqueda, atención médica y provisión de refugios temporales. Las operaciones enfrentan severos desafíos debido a las bajas temperaturas y la elevada altitud de la región, lo que motivó el uso de drones para el reconocimiento del terreno y la inspección de carreteras.
Frente a la gravedad del evento, el presidente Xi Jinping ordenó no escatimar esfuerzos en el rescate de sobrevivientes y la prevención de desastres secundarios. En respuesta, el gobierno central destinó 12 millones de dólares para ayuda humanitaria, la reconstrucción de infraestructura crítica y la restitución de servicios básicos.