El presidente de Estados Unidos instruyó a la Marina para cerrar el paso estratégico y advirtió que responderá con dureza ante cualquier represalia de Teherán.
La crisis diplomática entre Estados Unidos e Irán alcanzó su punto más crítico este domingo. Tras confirmarse el fracaso de la cumbre en Pakistán, el presidente Donald Trump ordenó a la Marina estadounidense iniciar un bloqueo en el Estrecho de Ormuz, el punto más sensible para el comercio global de petróleo. La medida busca presionar a Teherán tras el rechazo de la "oferta final" presentada por la delegación de Washington.
El mandatario estadounidense lanzó una advertencia directa a través de sus canales oficiales y declaraciones recientes, asegurando que cualquier intento de ataque o provocación por parte de Irán será respondido con una fuerza sin precedentes.
"También he instruido a nuestra Marina para que busque e interdiga a cada buque en aguas internacionales que haya pagado un peaje a Irán. Nadie que pague un peaje ilegal tendrá paso seguro en alta mar. También comenzaremos a destruir las minas que los iraníes colocaron en el Estrecho", reafirmó.
"¡Cualquier iraní que dispare contra nosotros o a embarcaciones pacíficas, serán volados al infierno!", sentenció Trump, elevando el tono de confrontación a niveles que no se veían desde el inicio de las hostilidades hace seis semanas.
Una medida de asfixia económica y militar
El bloqueo del Estrecho de Ormuz no es solo una maniobra militar, sino un golpe directo al corazón de la economía iraní y al suministro energético mundial. El Pentágono ya movilizó activos navales para garantizar que ningún buque vinculado a los intereses de Teherán cruce el paso estratégico, lo que ha generado una reacción inmediata en los mercados internacionales con una nueva escalada en los precios del crudo.
Desde la Casa Blanca justificaron la decisión al señalar que Irán desperdició una oportunidad histórica de paz en Islamabad. Según el gobierno norteamericano, el despliegue de la Marina es una respuesta necesaria ante la negativa de las autoridades iraníes de aceptar los términos de control nuclear y seguridad regional propuestos por el vicepresidente JD Vance.
El mundo en alerta por una escalada inminente
La comunidad internacional observa con alarma este movimiento, que coloca a ambas potencias al borde de un enfrentamiento directo. Mientras los portaaviones estadounidenses toman posiciones, las fuerzas iraníes han comenzado a realizar movimientos defensivos en sus costas, lo que aumenta el riesgo de un incidente fortuito que desencadene una guerra abierta.
Expertos en geopolítica coinciden en que el cierre de Ormuz representa la "opción nuclear" de la diplomacia de presión de Trump. Con el diálogo roto y los negociadores de regreso en sus respectivos países, la incertidumbre se traslada ahora al campo de batalla, donde el frágil alto el fuego que regía en la región parece haber quedado definitivamente en el pasado.