Vialidad trabaja en la Ruta 7 mientras prevén el ingreso de un nuevo frente frío.
La cordillera de Mendoza atraviesa un evento meteorológico extraordinario tras acumular más de diez días de nevadas ininterrumpidas. El fenómeno mantiene cubiertas de nieve a las localidades de Alta Montaña y obligó a mantener cerrado el Paso Internacional Cristo Redentor desde el pasado 15 de julio, paralizando el tránsito fronterizo entre Argentina y Chile.
La magnitud del temporal se evidencia en zonas emblemáticas como Puente del Inca, donde el manto blanco alcanzó alturas cercanas a los 3 metros y cubrió parte de la histórica estructura natural. Situaciones similares se registran en Las Cuevas y Penitentes, donde las extremas temperaturas complican los trabajos en la zona.
En la calzada de la Ruta Nacional 7, operarios de Vialidad Nacional trabajan a diario en despejar la traza. Las autoridades esperan aprovechar una ventana de buen tiempo pronosticada para este jueves con el objetivo de avanzar en la habilitación de la ruta, mientras que en el sector chileno las cuadrillas realizan labores sobre la zona de Los Caracoles.
Sin embargo, las proyecciones meteorológicas generan cautela. Los pronósticos anticipan la llegada de un nuevo sistema frontal que se extendería en la cordillera hasta el 3 de agosto, situación que podría demorar aún más la reapertura formal del cruce internacional.
La abundante acumulación garantiza un volumen de nieve óptimo para la temporada invernal y el disfrute de los parques recreativos. Pese a este escenario favorable para el turismo, las fuertes restricciones viales de acceso obligaron a reprogramar actividades y ajustar los operativos de seguridad.
Especialistas remarcan que la continuidad del fenómeno durante una semana y media convierte a este temporal en uno de los eventos más intensos y persistentes de los últimos años en la cordillera mendocina.