Charly Alberti y Zeta Bosio protagonizaron una noche histórica en el Arena Maipú en la que jugó un rol la recreación de Gustavo Cerati. Así fue Ecos, el show que reunió música, memoria e innovación.
Soda Stereo Ecos cerró su capítulo argentino en Mendoza después de 13 presentaciones en el Movistar Arena de Buenos Aires y luego de recorrer ciudades como Santiago de Chile, Uruguay, Ecuador, Colombia y México.
A las 21.15 la luz del estadio se apagó y no sólo se encendieron los teléfonos sino también la emoción de ver volver a Charly Alberti, Zeta Bosio y a Gustavo Cerati juntos en un escenario y gracias a la tecnología.
Ante la mezcla de nostalgia, asombro y magia el show abrió con Ecos, canción que le da nombre a una idea que fue posible gracias a compleja combinación de inteligencia artificial, renderizado 3D y captura de movimiento para recrear a Cerati con un nivel de realismo nunca antes visto en un escenario mendocino.
"Las canciones son de ustedes y cada vez que nos vamos queda una parte de nosotros. Asique vamos a Farmear aura con esa energía" dijo Zeta antes de tocar "Séptimo día" quizás porque en la última semana no se habló de otra cosa que no fuera eso, o quizás porque al show no le faltaron ninguna de las dos cosas: Ni aura, ni el "farmeado" de una banda que siempre estuvo un paso adelante en carisma y creatividad.
"la Ciudad de la Furia" "Hombre al agua" "Nada personal" "Sobredosis de tv" son algunas de las casi 20 canciones de esas que sabemos y cantamos todos y que nos permitieron disfrutar de letras inoxidables, vanguardia y la estética incofundible de Charly, Zeta y Gustavo.
Todo eso antes del por demás épico cierre con "De música ligera" que mezcló la proyección de distintas presentaciones de la banda con una performance de Charly y Zeta tocando entre el público y con un Gustavo que desde algún lugar del universo sonreía y disfrutaba.
No nos mintieron: ¡No se trataba de un tributo o un homenaje, era simplemente ¡Verlos volver!
¡Gracias a quienes lo hicieron posible!
¡Amamos ser parte de un show histórico!
Por: Rebeca Rodríguez