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Súper Niño en Mendoza: activan plan de prevención ante posibles lluvias intensas

La Provincia y los municipios activaron medidas de contingencia.

Lunes, 31 de Agosto de 2026

Mendoza se prepara para afrontar una temporada marcada por una manifestación extrema del fenómeno El Niño, denominado popularmente como "Súper Niño". Las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional advierten sobre un incremento significativo de la humedad e inestabilidad en el llano, con la posibilidad de registrar más de 110 días con tormentas entre septiembre de 2026 y abril de 2027.

Los episodios más intensos en la provincia se prevén desde octubre y durante el verano. Las tormentas podrían incluir abundantes precipitaciones en cortos períodos, fuerte actividad eléctrica y caída de granizo, afectando la amplitud térmica habitual mediante mínimas más elevadas y menor variación de temperatura durante el día.

Sectores vulnerables y plan de contingencia

Entre las zonas con mayor monitoreo preventivo figuran los sectores bajos del este y noreste del Gran Mendoza, además de departamentos del sur provincial como San Rafael. Si bien la provincia no integra la "zona roja" del país frente a este evento climático, las precipitaciones requerirán un seguimiento constante debido a la variabilidad de las proyecciones.

Frente a este escenario, el Gobierno provincial, los 18 municipios y Defensa Civil activaron un Plan Interinstitucional de Prevención. Entre las acciones contempladas destacan la ejecución de seis grandes obras hidráulicas, tareas de desembanque en colectores pluviales y el uso de la aplicación "Mendoza por mí" para enviar alertas geolocalizadas a la población.

Por su parte, las autoridades instaron a los vecinos a extremar los cuidados en los hogares antes del inicio del período crítico. Se aconseja limpiar canaletas, revisar techos y evitar el arrojo de residuos a las acequias para prevenir anegamientos urbanos.

Asimismo, se enfatizó la recomendación a los conductores de no intentar cruzar cauces secos, badenes o ríos durante el desarrollo de una tormenta, dado el riesgo de crecidas repentinas de agua y barro que representan un peligro directo para la vida.