Una investigación liderada por la neuróloga Andrea Marengo busca reunir 300 voluntarios en la zona Este para cruzar datos médicos con registros meteorológicos y generar pautas de prevención.
Aunque en Mendoza se da por sentado que el viento Zonda provoca fuertes dolores de cabeza, la ciencia médica todavía no lo había analizado de forma sistemática. Para cubrir ese vacío entre el mito popular y la evidencia, la neuróloga mendocina Andrea Marengo encabeza un estudio pionero destinado a evaluar el impacto real de este fenómeno en la salud neurológica.
El proyecto cuenta con la aprobación del Comité de Ética del Hospital Central y se llevará a cabo durante agosto, septiembre y octubre. En esta primera etapa piloto, la investigación busca sumar a 300 voluntarios de entre 18 y 65 años que residan en los departamentos de San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa y La Paz.
La participación es gratuita, confidencial y sumamente sencilla. Los voluntarios completan un cuestionario inicial sobre antecedentes de salud y luego reportan diariamente por WhatsApp si presentaron dolor de cabeza, indicando la intensidad del episodio. Se solicita una continuidad mínima de 30 días para trazar un seguimiento lineal confiable.
Posteriormente, el equipo de neurólogas de la Red Argentina de Cefalea cruzará la sintomatología informada con las mediciones del Servicio Meteorológico Nacional. De este modo, se evaluará el comportamiento del dolor frente a variables como la presión atmosférica, la velocidad del viento, el salto térmico y el polvo en suspensión.
El objetivo central es precisar cuál de las variables meteorológicas desencadena las crisis para desarrollar guías de tratamiento y prevención, beneficiando tanto a los habitantes locales como a turistas que no están habituados al clima de montaña.
Los vecinos del Este interesados en sumarse al relevamiento científico pueden solicitar información o inscribirse de manera virtual enviando un mensaje de WhatsApp al número 2617727748 o a través del perfil de Instagram de la especialista.