La obra en 3D fue colocada por buzos profesionales como protectora del recurso hídrico.
La pronunciada bajante en el nivel de almacenamiento que registra el embalse Potrerillos volvió a poner en la escena pública una singular historia de fe y devoción mendocina. Se trata de la "Virgen del Agua", una escultura que quedó parcialmente al descubierto tras la merma del espejo hídrico y cuya imagen comenzó a circular rápidamente entre los visitantes del lugar.
La historia de esta figura se remonta a finales de diciembre de 2023, durante un periodo hídrico crítico para Mendoza. Un grupo de buzos profesionales decidió llevar adelante la iniciativa de fabricar una pieza impresa en 3D, rellenarla con cemento y sumergirla a más de 15 metros de profundidad para consagrarla como custodia del recurso vital de los mendocinos.
Antes de su inmersión en las aguas del embalse, la estructura fue trasladada hasta la emblemática iglesia de El Challao, donde recibió la bendición sacerdotal. Como detalle distintivo que alimenta el misticismo del hallazgo, sus impulsores revelaron que la figura lleva consigo una medalla que viajó al Vaticano y fue bendecida por el Papa Francisco.
Con el paso del tiempo y los cambios en las cotas del embalse, la escultura había alcanzado profundidades cercanas a los 22 metros, volviéndose prácticamente invisible. Sin embargo, la reciente merma permitió que parte de la cabeza y el manto asomaran nuevamente sobre la superficie.
Alrededor de la imagen ya se teje un aura de devoción popular y relatos curiosos. Quienes frecuentan la zona aseguran que ocurren hechos insólitos, como el hallazgo de objetos perdidos en las profundidades justo al pie de la estructura o el cumplimiento de favores familiares atribuidos a su intersección.
Para los buzos que lideraron la travesía y los vecinos que se acercan a la costa, la reaparición de la escultura supera lo puramente climático: lo interpretan como un gesto simbólico de la protectora que decidió hacerse visible una vez más.