Las precipitaciones acumuladas superaron los 50 milímetros en la región. Especialistas piden reforzar el monitoreo en viñedos y frutales para evitar hongos y daños en el suelo.
Las persistentes precipitaciones registradas entre el 13 y el 20 de octubre encendieron las alarmas agrícolas en el Valle de Uco. Durante ese período, 14 localidades de la región acumularon un promedio de 52,6 milímetros de agua, alcanzando picos máximos de 83,6 milímetros en la zona de Casas Viejas.
En el marco del fenómeno de El Niño, las autoridades prevén que la humedad continúe hasta fin de mes con probables precipitaciones diarias. Esta situación genera preocupación por la saturación hídrica en suelos de drenaje lento y sus posibles consecuencias directas sobre la producción.
De acuerdo con un relevamiento fenológico técnico, la nubosidad y la humedad elevada incrementan drásticamente los riesgos fitosanitarios. En los montes de frutales de carozo —como duraznos, cerezos y ciruelos, con un 100% de fruto cuajado— existe peligro de aparición de podredumbre morena y bacteriosis.
Por su parte, los viñedos de Chardonnay, Malbec y Cabernet Sauvignon presentan un desarrollo activo con brotes superiores a los 10 centímetros. Sin embargo, la presencia de agua libre sobre el tejido vegetal genera las condiciones propicias para la proliferación de hongos como peronóspora, botritis y oídio.
Frente a este escenario, un informe firmado por el ingeniero agrónomo Fernando Gabriel Rizzato recomienda aumentar las recorridas de control sanitario tras cada tormenta. Asimismo, se aconseja suspender los riegos de rutina y ajustarlos al nivel real de agua en la tierra.
Para proteger los cuadros, los especialistas piden evitar el ingreso de maquinaria agrícola pesada en terrenos anegados con el fin de no compactar el suelo. Del mismo modo, sugieren no aplicar fertilizantes sin antes realizar un análisis de tejido o evaluar el vigor de cada planta.