A pesar del avance en los tratamientos y una baja sostenida en los fallecimientos, la enfermedad representa casi un tercio de los tumores femeninos y crecen las detecciones antes de los 50 años.
En el marco de Octubre Rosa y el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, las estadísticas en Argentina reflejan un escenario de marcados contrastes. Por un lado, la mortalidad asociada a esta enfermedad se redujo un 14% en la última década gracias a diagnósticos más precisos y tratamientos eficaces. Sin embargo, continúa siendo el tumor de mayor incidencia en la población femenina.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, las defunciones pasaron de 17,76 a 15,36 por cada 100.000 mujeres entre 2014 y 2024. A pesar de esta tendencia favorable, el cáncer de mama representa casi el 30% de las patologías oncológicas diagnosticadas en mujeres del país y genera cerca de 5.900 fallecimientos anuales, concentrados mayoritariamente en mayores de 50 años.
Un fenómeno en constante observación por la comunidad científica es el incremento de diagnósticos en mujeres menores de 50 años. Conocido como "cáncer de inicio temprano", este crecimiento responde a múltiples factores acumulativos como la predisposición genética, el sedentarismo, hábitos alimentarios, la obesidad y la exposición a variables ambientales desde etapas iniciales de la vida.
A pesar de que la tasa de curación supera el 90% cuando la enfermedad se detecta en estadios tempranos, persisten serias dificultades en el cumplimiento de los estudios preventivos. Datos de la Sociedad Argentina de Mastología señalan que 4 de cada 10 mujeres mayores de 40 años no se realizan la mamografía anual, mientras que un 32% del segmento entre 40 y 70 años jamás se ha realizado el estudio.
Frente a esta realidad, las autoridades sanitarias incorporaron formalmente al cáncer entre los eventos de notificación obligatoria para perfeccionar el seguimiento epidemiológico y la asignación de recursos en todo el territorio nacional.
Los especialistas enfatizan la importancia de mantener un estilo de vida saludable y realizar consultas ginecológicas periódicas. La recomendación general establece una mamografía cada uno o dos años para mujeres de entre 50 y 69 años, mientras que aquellas menores de 50 deben evaluar el esquema de controles junto a su médico de confianza.