El encarecimiento del peso chileno y el fin del boom de las compras explican la marcada merma respecto al año pasado.
El movimiento turístico hacia Chile por el Paso Cristo Redentor muestra un cambio de tendencia este verano. Según las estadísticas de la Coordinación Argentina, en lo que va de 2026 cruzaron algo más de 52.000 personas, una cifra que representa una caída del 27 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior. Mientras que en los primeros nueve días de 2025 ya habían viajado 71.710 personas, el flujo actual refleja una mayor cautela por parte de los viajeros mendocinos.
La devaluación del peso argentino frente a la moneda trasandina es el principal motivo de este descenso. La relación cambiaria, que supo estar cerca de la paridad, hoy roza los 1.600 pesos argentinos por cada 1.000 chilenos, lo que ha disipado el furor por los tours de compras que marcaron las temporadas previas. Este encarecimiento no solo afecta el consumo en las tiendas, sino también los costos de alojamiento y gastronomía, obligando a muchas familias a recalcular sus presupuestos vacacionales.
La diferencia se hizo notar desde el inicio del año. Para el 1 de enero, la cantidad de viajeros bajó un 8,5 por ciento, pero la brecha se profundizó el 2 de enero con un 26 por ciento menos de cruces. El pico máximo de esta temporada se registró el miércoles 7 de enero con poco más de 9.000 viajeros, un número importante pero que sigue estando unos 3.000 pasajeros por debajo de la marca alcanzada en la misma fecha de 2025.
El transporte de pasajeros de larga distancia también refleja este fenómeno. Mientras que en la primera semana de enero del año pasado circularon 372 ómnibus entre ambos países, en lo que va de este 2026 la cifra apenas alcanzó los 279 colectivos. La caída en la demanda de pasajes de micro es un indicador claro de que el perfil del turista que viaja a Chile se ha vuelto más selectivo y menos masivo.
A pesar de las denuncias por inseguridad y los precios más elevados, el destino trasandino sigue siendo la opción predilecta para miles de mendocinos que buscan el mar. Sin embargo, la paridad que se observó en años anteriores ha dado paso a un escenario de mayor brecha interanual, especialmente durante el recambio quincenal. Los paradores de Uspallata y alta montaña, aunque activos, no han llegado a los niveles de colapso de la temporada pasada.
De cara a la segunda quincena de enero, las autoridades esperan que el flujo se mantenga estable pero por debajo de los récords históricos. Mendoza y Chile continúan integrados por el turismo, aunque la economía dicta hoy nuevas reglas de juego. Quienes deciden cruzar lo hacen ahora con una planificación más detallada, priorizando el descanso sobre la oportunidad de consumo que ofrecía el país vecino hasta hace unos pocos meses.