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Alivio para Cornejo: el radicalismo decidió no bloquear el uso del nombre UCR en el Congreso

En Mendoza, el cornejismo celebró el resultado.

Jueves, 15 de Enero de 2026

El radicalismo mendocino respira aliviado tras una tensa definición en la cúpula nacional del partido. El sector liderado por Martín Lousteau intentó, sin éxito, quitarle el uso del sello de la UCR en la Cámara de Diputados de la Nación a los legisladores cercanos a la gestión de Javier Milei. La maniobra consistía en una nota presentada ante el flamante presidente del comité nacional, Leonel Chiarella, solicitando que la representación oficial quedara reservada exclusivamente para quienes integran el bloque opositor Provincias Unidas.

El freno de la mesa nacional y el alivio para Mendoza

Sin embargo, en la reunión de la mesa nacional celebrada este miércoles, se impuso la postura de la moderación. Los dirigentes decidieron congelar el tratamiento de la nota enviada por Lousteau y sus aliados, argumentando que avanzar con una sanción de este tipo dinamitaría cualquier intento de unidad partidaria que Chiarella pretende encarar en su gestión. Esta decisión silenciosa, que no fue comunicada por canales oficiales, representa un duro revés para el sector que buscaba purgar a los "aliados" del Gobierno nacional.

En Mendoza, la noticia fue recibida con festejos puertas adentro. Para el esquema que lidera Alfredo Cornejo, esta resolución es vital, ya que el cornejismo controla actualmente el bloque oficial de la UCR en la Cámara Baja a través de la diputada nacional Pamela Verasay. De haber prosperado el pedido de Lousteau, el radicalismo mendocino se habría quedado sin la referencia institucional del partido en el Congreso, sufriendo un duro golpe político frente a sus bases.

Desde el entorno de los legisladores mendocinos calificaron la maniobra de sus adversarios internos como un "fracaso rotundo". Consideran que intentar bloquear el uso del nombre a quienes comulgan con ciertas políticas de Milei era una medida arbitraria, especialmente cuando el grupo de Lousteau ni siquiera utiliza el nombre del radicalismo en su actual bloque legislativo. El "congelamiento" de la nota permite que las aguas se calmen, al menos por el momento, en un partido que cruje por sus diferencias ideológicas.

El alivio en la provincia también tiene que ver con la gobernabilidad y la imagen del frente local. Para el Gobierno de Mendoza, mantener el sello de la UCR en Buenos Aires es fundamental para negociar leyes estratégicas y mantener el peso político de la provincia en la mesa de decisiones nacional. La derrota de la embestida de Lousteau refuerza la posición de los gobernadores radicales que, como Cornejo, pregonan una relación de diálogo institucional con la Casa Rosada.

Por ahora, la disputa por el "sello" queda en suspenso, pero la interna radical sigue al rojo vivo. Mientras Chiarella intenta hacer equilibrio entre los distintos sectores, Mendoza celebra haber sorteado un obstáculo que amenazaba con debilitar su representación federal. El partido apuesta ahora a una tregua forzada para evitar una fractura definitiva que termine por desdibujar el rol de la Unión Cívica Radical como actor central en el nuevo mapa político argentino.