En un contexto donde el cambio climático y la escasez hídrica imponen nuevos desafíos, Mendoza apuesta a planificar con datos, articulación institucional y una mirada de largo plazo que combine energía renovable, cuidado del agua y desarrollo productivo.
La provincia de Mendoza avanza en su objetivo de dar pasos concretos rumbo a la integración de la gestión del agua con el desarrollo de energías renovables, a partir de un trabajo técnico conjunto entre Emesa (Empresa Mendocina de Energía Sociedad Anónima) y el Departamento General de Irrigación.
El objetivo del proyecto tiene por estos días la premisa de generar información confiable que permita evaluar futuros aprovechamientos energéticos sin comprometer la sustentabilidad del recurso hídrico, uno de los activos estratégicos más sensibles del territorio provincial.
En ese marco, ya se encuentra en marcha la etapa técnica inicial del convenio suscripto entre Emesa e Irrigación, centrada principalmente en la implementación de mediciones de caudales sobre el río Mendoza. Se trata de un paso clave para construir una base de datos hidrológica sólida que sirva como sustento para decisiones de inversión de mediano y largo plazo en materia energética.
El eje inicial del trabajo está puesto en la medición precisa de los caudales del río Mendoza, una condición indispensable para evaluar cualquier proyecto hidroeléctrico. La falta de información actualizada y sistematizada ha sido históricamente una de las principales limitaciones para avanzar en este tipo de desarrollos.
El proyecto ejecutivo "Multipropósito Río Mendoza" contempla, en esta primera etapa, la construcción de secciones de aforo en cuatro puntos estratégicos, de acuerdo con las especificaciones técnicas del Departamento General de Irrigación. Estas estaciones permitirán obtener datos continuos y confiables sobre caudales superficiales y subterráneos.
Además, el plan prevé la incorporación de recursos técnicos para la medición in situ, así como la generación de información estadística que contribuya a una comprensión integral del comportamiento hídrico de la cuenca. Este enfoque apunta no solo a la energía, sino también a mejorar la planificación del riego, el abastecimiento de agua potable y otros usos productivos.
En paralelo a las tareas de medición, se analizan distintos escenarios de desarrollo energético sobre el Canal Cacique Guaymallén. Allí, los estudios contemplan tanto proyectos hidroeléctricos como fotovoltaicos, orientados a la generación de energía de baja escala.
La particularidad de estas iniciativas es su carácter integrador y complementario con los usos actuales del agua. Desde Emesa remarcaron que cualquier avance estará "condicionado a garantizar la prioridad del riego agrícola, el consumo humano y la sustentabilidad del recurso hídrico".
Este enfoque responde a una lógica cada vez más extendida en regiones áridas como Mendoza, donde el desafío no es solo producir energía limpia, sino hacerlo sin tensionar un suministro limitado y estratégico.
Las acciones impulsadas por ambas entidades se inscriben dentro de una visión más amplia de gestión integral del agua y transición energética. La provincia busca identificar oportunidades concretas de generación renovable que se adapten a su realidad geográfica y climática, priorizando proyectos de menor impacto y alto grado de eficiencia.
En ese sentido, la posibilidad de aprovechar las condiciones naturales del río Mendoza para una futura central hidroeléctrica aparece como una alternativa de largo plazo. Según lo previsto, este eventual desarrollo se realizaría sin afectar la recarga del acuífero, uno de los aspectos más sensibles desde el punto de vista ambiental.
El enfoque multipropósito del proyecto refleja una tendencia creciente en la planificación de infraestructura: maximizar el uso de los recursos existentes, evitando obras invasivas y promoviendo soluciones compatibles con el entorno.
"Seguimos apostando a una matriz energética cada vez más diversificada y sustentable. Venimos avanzando fuerte en energía solar, pero también creemos que la energía hídrica, bien planificada y en escala adecuada, tiene un enorme potencial. La clave es integrar la generación de energía limpia con una gestión responsable del agua, cuidando el recurso y potenciando el desarrollo productivo", precisó sobre las acciones adoptadas el gerente general de la empresa, Mauricio Pinti Clop.
Dentro del mapa de energías renovables en Mendoza, el Parque Solar Guaymallén se consolida como una de las iniciativas más relevantes a nivel departamental. El proyecto fotovoltaico dio recientemente un paso clave con la primera presentación técnica, que incluyó una visita al predio donde se desarrollará la obra, junto con representantes de 18 empresas interesadas.
La futura planta estará ubicada en la zona de Puente de Hierro, un espacio que anteriormente funcionaba como basural. La intervención permitirá reconvertir un área degradada en un sitio productivo, aportando no solo energía limpia sino también un impacto ambiental y social positivo.
Impulsado por la Municipalidad de Guaymallén, el parque contará con una potencia instalada de 5,4 MW (AC). Esta capacidad permitirá abastecer una parte significativa de la demanda eléctrica municipal, incluyendo el servicio de alumbrado público.
El futuro espacio contribuirá de manera directa a la reducción de la huella de carbono del departamento y fortalecerá un modelo de gestión pública orientado a la sostenibilidad. Además, se convertirá en un hito para la infraestructura energética local, tanto por su escala como por su localización estratégica.
La combinación de proyectos solares urbanos con estudios hidroeléctricos sobre cauces y canales existentes marca un cambio de paradigma en la forma de pensar la energía en Mendoza: menos megaproyectos, más soluciones adaptadas al territorio.