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Mendoza SEGURIDAD

Cayeron los "especialistas" en entraderas: tenían base en Las Heras y cayeron en Godoy Cruz

La banda es sospechosa de cometer al menos cuatro asaltos violentos en viviendas.

Viernes, 6 de Febrero de 2026

Durante los últimos meses, efectivos de la División Robos y Hurtos (RyH) de Investigaciones siguieron de cerca los pasos de una peligrosa organización criminal que azotaba diversos departamentos del Gran Mendoza. La banda, que tenía su base de operaciones en Las Heras, se especializaba en la modalidad de "entraderas", caracterizándose por irrupciones rápidas, extrema violencia y una logística coordinada para la huida. Este jueves, tras un golpe fallido en el barrio Fuchs de Godoy Cruz, la secuencia delictiva terminó con la caída de sus cinco integrantes.

Un líder con antecedentes y una investigación de largo aliento

Los pesquisas ya tenían en la mira a Jonathan Ariel Romero, de 32 años, señalado como uno de los cerebros de la banda. Sobre este ex convicto pesaban fuertes sospechas por un asalto cometido en Luján de Cuyo en noviembre pasado y su nombre se repetía en diversos informes internos vinculados a robos domiciliarios recientes. Los investigadores creen que la organización no era improvisada, sino que funcionaba con roles definidos y un monitoreo previo de sus víctimas para asegurar la efectividad de sus ataques.

El operativo que culminó con las capturas se activó cuando un joven de 28 años fue abordado y golpeado en su garaje mientras salía hacia su trabajo. La rápida intervención de Investigaciones desató una persecución por las calles de Godoy Cruz que terminó con cuatro sospechosos aprehendidos de inmediato. El quinto integrante de la banda fue localizado poco después, en una situación insólita: se encontraba oculto dentro de una acequia, intentando evadir el cerco policial que ya se había desplegado en toda la zona.

Además de Romero, los detenidos fueron identificados como Jonatan Alberto Ochoa, Denis Francisco Aguirre, Agustín Ignacio Costarelli e Iván Nelson Morales Vargas. Todos poseen un extenso historial delictivo que incluye condenas por robos agravados, tenencia ilegal de armas de fuego, encubrimiento y resistencia a la autoridad. En particular, Aguirre y Morales Vargas arrastran registros penales desde su juventud, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de delincuentes con gran experiencia en el rubro.

Tras las detenciones, la Policía secuestró varios teléfonos celulares que serán fundamentales para el avance de la causa. Los peritajes buscarán reconstruir las comunicaciones internas del grupo y posibles vínculos con al menos otros cuatro hechos denunciados bajo la misma modalidad en los últimos meses. Desde el Ministerio de Seguridad sostienen que el análisis de estos dispositivos podría ampliar significativamente el número de imputaciones y revelar nuevas conexiones con otros delitos en la región.

Por el momento, los cinco sospechosos permanecen bajo custodia y a disposición de la Justicia mientras se recolectan pruebas adicionales. La desarticulación de esta banda representa un alivio para los vecinos del Gran Mendoza, especialmente en zonas que venían siendo blanco recurrente de este tipo de asaltos. Las autoridades continuarán trabajando para determinar si existían más cómplices encargados de la logística o si la banda contaba con apoyo externo para comercializar los objetos robados.