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Escándalo en NA-SA: el hombre de confianza de Milei deja su cargo entre sospechas de corrupción

El Gobierno renovó el directorio para contener el impacto político.

Lunes, 9 de Febrero de 2026

El Gobierno nacional sufrió este lunes una baja de peso en la conducción de sus empresas estratégicas. Demian Reidel, economista del círculo íntimo del presidente Javier Milei, presentó su renuncia a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA). La dimisión fue aceptada de inmediato durante una asamblea que resolvió renovar casi por completo el directorio de la firma encargada de la generación de energía nuclear en el país, en un intento por blindar la gestión ante las crecientes críticas.

Licitaciones bajo la lupa y una cancelación de deuda sospechosa

La salida de Reidel se precipitó tras una serie de denuncias por presunta corrupción y sobreprecios en el servicio de limpieza de las centrales Atucha I y II. Auditorías internas y reclamos gremiales detectaron valores un 140 por ciento superiores a los precios de mercado, lo que representaba un perjuicio potencial de 6,5 millones de dólares para el Estado. A pesar de que el funcionario intentó sostener a su equipo, el avance de las investigaciones vació su cuota de poder político dentro del organismo.

A este complejo escenario se sumó un dato que encendió las alarmas de la Justicia: Reidel canceló deudas personales por 825 millones de pesos en un plazo de solo 18 días. Aunque el economista aseguró en sus redes sociales que los fondos provenían de la venta legítima de un emprendimiento inmobiliario por 770.000 dólares, la coincidencia temporal de esta operación con los contratos cuestionados en Nucleoeléctrica generó sospechas de un posible incremento patrimonial injustificado.

Para intentar normalizar la administración, el Ministerio de Economía designó a Juan Martín Campos como nuevo presidente de la compañía. Campos, quien llega desde la conducción de Dioxitek, tendrá la difícil misión de sanear la imagen de la empresa y continuar con el proceso de transformación que el Ejecutivo nacional proyecta para el sector. El nuevo directorio estará marcado por una fuerte centralización, manteniendo únicamente a figuras alineadas directamente con el riñón de la Casa Rosada.

En el nuevo esquema de mando solo permanece Diego Chaher, actual titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas y hombre de confianza de Santiago Caputo. Este movimiento marca un endurecimiento del control directo del Gobierno sobre los recursos estratégicos de Nucleoeléctrica. La prioridad de la nueva gestión será auditar los contratos vigentes y despejar las dudas sobre el manejo de fondos que derivaron en la salida del ahora ex funcionario.

La renuncia de Reidel representa un duro golpe para el equipo económico, dado que era considerado uno de los cuadros más técnicos de la actual gestión. Mientras la oposición ya analiza pedidos de informes para investigar el origen de los fondos que saldaron sus deudas personales, Nucleoeléctrica entra en una etapa de transición crítica bajo la supervisión directa de las figuras más cercanas al presidente, buscando evitar que el escándalo escale en el ámbito judicial.