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El oficio que sostiene la historia: el talabartero de la Policía Montada de Mendoza

Entre cueros centenarios, herramientas manuales y piezas que parecen de museo, un policía mantiene vivo un oficio casi extinguido dentro de la fuerza más antigua de la provincia. En el taller de talabartería del Cuerpo de Caballería, cada elemento se repara, se conserva y se fabrica a mano, como hace más de un siglo.


Lunes, 9 de Febrero de 2026

En un rincón silencioso del Cuerpo de Policía Montada de Mendoza, lejos del ruido de sirenas y patrulleros, el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Allí, funciona la sección de talabartería, un taller donde se conservan, reparan y confeccionan a mano los elementos que utiliza a diario la caballería policial. El responsable es el auxiliar superior José Antonio Olivares Trigo, el único talabartero en funciones dentro de la Policía de Mendoza.

Olivares integra el Cuerpo de Caballería General Martín Miguel de Güemes desde 2015 y, desde 2018, está a cargo de la sección de talabartería. "Mi función es mantener y confeccionar todo el equipamiento que se usa tanto en los servicios diarios como en los especiales", explica. Allí se trabaja sobre elementos provistos por el Estado -como monturas, mandiles o sudaderas- pero también se elabora desde cero una gran parte del equipamiento que utilizan los efectivos y los caballos.

Cabezas, riendas, pretales, correajes, cinturones, pistoleras, portacargadores, tiros de sable y distintos atalajes de cuero se fabrican en el taller a partir de materia prima en bruto. "Llega la suela entera, se longea, se corta y se trabaja todo a mano. No hay nada industrializado. Es un oficio que no se aprende en una escuela: se transmite de generación en generación", detalla.

Patrimonio histórico en uso

La tarea no se limita al equipamiento operativo. En la sección también se conservan piezas de alto valor histórico que siguen en uso ceremonial. Olivares tiene a su cargo el mantenimiento de los uniformes y corazas de la sección de Coraceros, creada durante la gobernación de Emilio Civit, a comienzos del siglo XX. Su función principal es la custodia de honor del Poder Ejecutivo provincial, acompañando al gobernador en actos oficiales cuando el protocolo lo dispone.

Las corazas que utiliza esta sección fueron traídas desde Francia en 1907 y forman parte del patrimonio histórico de la fuerza. A eso, se suma el cuidado de sables modelo escudo, de 1890, idénticos a los utilizados por los Granaderos a Caballo y los Infernales. "Son sables históricos, los mismos que se pueden ver en museos. Nosotros tenemos la responsabilidad de usarlos, cuidarlos y mantenerlos", señala.

También, están bajo su cuidado lanzas históricas donadas por el Regimiento de Caballería Los Infernales de Güemes, que se utilizan en ceremonias y actos protocolares.

Un rol clave en ceremonias y despedidas

La sección de Coraceros además, cumple un rol institucional en momentos sensibles. Cuando un efectivo policial fallece en cumplimiento del deber, la custodia de honor forma parte del protocolo oficial. "Los coraceros realizan la guardia durante el velatorio y, en muchos casos, una sección de lanceros acompaña el ingreso al lugar de descanso final", explica Olivares.

Seguridad, formación y apoyo a otras unidades

Desde la talabartería también se gestiona el mantenimiento y la distribución del equipamiento de seguridad que utiliza la caballería: cascos de equitación provistos por el Ministerio de Seguridad y Justicia, cascos antidisturbios para eventos deportivos, manifestaciones y recitales y otros elementos necesarios para los servicios especiales.

Además, la sección cumple una función formativa. Los efectivos que ingresan por traslado al cuerpo reciben instrucción sobre el uso, cuidado y mantenimiento del equipo, con el objetivo de prolongar su vida útil. Lo mismo ocurre con los cursos nacionales que dicta la Policía Montada de Mendoza, a los que asisten fuerzas de distintas provincias como Santa Fe, Río Negro, San Juan, Catamarca y Chaco. "También soy parte del plantel de instructores", agrega.

El trabajo del taller trasciende a la propia caballería. Desde allí, se colabora con otras áreas de la fuerza: confección de collares y correajes para perros de rastreo, arreglos para la Policía Vial -como lingas para acarreo de vehículos- y reparaciones de equipamiento de cuero para distintas dependencias.

La fuerza más antigua, un oficio vigente

El Cuerpo de Policía Montada es la unidad más antigua de la Policía de Mendoza. Según la Comisión de Estudios Históricos del Museo Policial, su fecha de creación es el 6 de enero de 1907. Más de un siglo después, mantiene prácticas y oficios que remiten a los orígenes de la caballería en el país.

"En tiempos tan digitales e industrializados, nuestro trabajo es casi de campaña", reflexiona Olivares. "Es la misma tarea de prevención que realizaba el primer escuadrón creado por el general San Martín. Que esto no se pierda es un orgullo, no solo personal, sino de toda la Policía Montada".

Hoy, con casi 19 años de servicio en la fuerza, Olivares sostiene una función clave para la identidad institucional. Un trabajo silencioso, manual y paciente, que conserva piezas históricas, forma a nuevas generaciones y mantiene vivo un oficio que, en Mendoza, sigue montando guardia junto a los caballos de la Policía.