Falleció a los 85 años María Victoria Gómez de Erice, primera mujer rectora de la Universidad Nacional de Cuyo. Conocé los detalles de la noticia.
A los 85 años falleció María Victoria Gómez de Erice, la primera mujer rectora elegida por la comunidad de la Universidad Nacional de Cuyo. La despedida de sus restos se realizará este sábado 21 de febrero, de 11 a 15, en el Parque de Descanso de Guaymallén.
Su gestión al frente del Rectorado, entre mayo de 2002 y abril de 2008, se distinguió por una fuerte vocación de vinculación entre la Universidad y la sociedad mendocina. Con una mirada sensible a los problemas sociales, impulsó proyectos para que el conocimiento académico tuviera impacto concreto y no dudó en comprometerse públicamente en la defensa del patrimonio universitario, los derechos humanos y el financiamiento de las universidades públicas en contextos de crisis.
Antes de llegar al Rectorado, Gómez de Erice fue directora de la Escuela Superior de Formación Docente y trabajó junto a docentes, personal y estudiantes para transformarla en la Facultad de Educación Elemental y Especial, en 1995. Fue su primera decana electa y, en abril de 2002, la comunidad universitaria la consagró como la primera rectora en la historia de la UNCUYO.
"Investiguemos lo que sirve y no lo que nos gusta", repetía en jornadas y encuentros científicos, donde destacaba el valor de la investigación no sólo como generadora de conocimiento, sino también como herramienta para abordar problemáticas sociales. "Como universidad pública nos debemos a la sociedad que nos sostiene", afirmaba con convicción, una idea que atravesó toda su gestión.
La educación pública y gratuita como garantía de movilidad social fue una de sus preocupaciones centrales desde sus inicios como maestra de primaria. Ya como rectora, sostuvo que la Universidad debía involucrarse activamente en el análisis de las debilidades del sistema educativo, colaborar con las autoridades escolares y comprometerse con los conflictos sociales para contribuir a su resolución.
La calidad académica y el compromiso con la inclusión fueron ejes de numerosos proyectos impulsados durante su administración. Su experiencia como secretaria académica del Rectorado y como decana la llevó a desarrollar programas orientados a igualar oportunidades en el ingreso, la permanencia y el egreso de los estudiantes universitarios. Junto a Estela Zalba, al frente de la Secretaría Académica, diseñó un proyecto de articulación entre los distintos niveles del sistema educativo, trabajado con docentes de toda la provincia.
Con la convicción de que la Universidad debía estar cerca de la comunidad y atender sus necesidades, promovió el programa de territorialización de la UNCUYO, destinado a evitar el desarraigo de estudiantes de zonas alejadas del Gran Mendoza y a extender la presencia académica en departamentos más distantes, fortaleciendo el vínculo con los territorios.
Uno de los proyectos más ambiciosos de su gestión fue la creación de un centro de atención de la salud, con especial énfasis en la rehabilitación de la discapacidad. En 2003 se concretó la compra del edificio del Policlínico Ferroviario, que fue refaccionado para dar origen a un hospital universitario bajo un paradigma de atención integral centrada en la persona. Ese sueño se materializó años después en el Hospital Universitario, que desde noviembre de 2023 lleva su nombre.
Durante más de medio siglo, la UNCUYO fue su casa. A lo largo de su trayectoria, fue representante estudiantil, trabajó como administrativa, se desempeñó como docente de grado y posgrado, fue consejera superior, secretaria académica de Facultad y del Rectorado, decana y finalmente rectora. Poco antes de dejar la gestión recibió el título de Profesora Emérita, un reconocimiento reservado a quienes se destacan por su aporte académico y humano.
Fue un ejemplo de compromiso, coherencia y lucha constante por mejorar la calidad educativa y jerarquizar la tarea docente. Doctora en Letras, con especialidad en Semiótica por la Universidad París VIII - Saint Denis, también fue especialista en Gestión Universitaria. Su formación de base la realizó en la UNCUYO, donde obtuvo el título de Profesora en Lengua y Literatura, con especialidad en francés.
Su legado permanece en la Universidad y en la sociedad mendocina, a la que dedicó su vida con convicción, sensibilidad y una profunda vocación pública.