Argentina conmemora este miércoles el inicio del conflicto de 1982 con actos en todo el país.
Cada 2 de abril, la Argentina se detiene para recordar una de las páginas más sensibles de su historia reciente. El Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas no solo rinde homenaje a quienes combatieron en el Atlántico Sur, sino que también interpela a una sociedad atravesada por la memoria y la soberanía. La conmemoración remite al conflicto de 1982 entre nuestro país y el Reino Unido, una disputa que se extendió durante 74 días y dejó una huella profunda tanto en el plano político como en el tejido social de cada provincia, incluida Mendoza.
El 2 de abril de 1982 marcó el comienzo formal de las hostilidades con la denominada Operación Rosario, una acción militar que buscaba recuperar el control de las islas mediante un desembarco estratégico. Tras la rendición inicial de las fuerzas británicas en el archipiélago, Londres respondió con el envío de una poderosa flota para retomar el territorio. A lo largo de los meses de abril, mayo y junio, se desarrollaron intensos combates navales, aéreos y terrestres que marcaron a fuego a toda una generación de jóvenes soldados que debieron enfrentar condiciones extremas.
Entre los episodios más dolorosos de la contienda se encuentran el hundimiento del crucero ARA General Belgrano y los cruentos enfrentamientos finales en puntos clave como Monte Longdon y Monte Tumbledown. Finalmente, el 14 de junio de 1982 se firmó la rendición argentina, poniendo fin a las acciones bélicas. El saldo fue trágico: 649 soldados argentinos perdieron la vida y más de mil resultaron heridos. Sin embargo, en el plano político, la derrota aceleró el colapso de la última dictadura militar y abrió paso a la recuperación democrática en 1983.
En la actualidad, el Estado argentino sostiene su reclamo de soberanía por las vías diplomáticas, siguiendo las resoluciones de las Naciones Unidas que instan al diálogo bilateral. Los excombatientes, muchos de ellos vecinos de nuestros departamentos mendocinos, continúan siendo el testimonio vivo de aquella gesta. Los actos centrales en la provincia suelen reunir a familias y autoridades en monumentos locales, donde el respeto y el agradecimiento a los veteranos se manifiestan en cada ofrenda floral y en cada minuto de silencio.
Más que una fecha en el calendario, este miércoles se convierte en un espacio de reflexión colectiva sobre el pasado y el presente de la nación. La causa Malvinas une a los argentinos por encima de cualquier diferencia, manteniendo encendida la llama de un reclamo que es irrenunciable. Recordar a los caídos es un deber cívico que refuerza nuestra identidad y nos compromete a seguir buscando, mediante la paz y la palabra, la restitución de un territorio que por historia y geografía nos pertenece.