Mientras el municipio inicia el retiro de los juegos de la rotonda, el actual concesionario reclama que se lo deje funcionar mientras avanza la obra de renovación integral.
La histórica calesita del Parque General San Martín vive sus horas más inciertas tras el cierre definitivo de su predio. En el marco de la renovación integral de la rotonda de juegos, el Gobierno de Mendoza colocó candados y carteles de prohibición de acceso, impidiendo que el carrusel siga operando. La medida busca liberar el espacio para una remodelación que demandará una inversión millonaria, pero ha desatado una batalla legal con el actual concesionario, quien se resiste a desmantelar la estructura sin garantías de continuidad.
Desde la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque confirmaron que la decisión de clausurar el ingreso quedó en manos de la Asesoría de Gobierno, debido a que el propietario no acató los pedidos de retiro voluntarios. Según la provincia, la calesita opera con un permiso precario vencido y no cuenta con las normativas de seguridad vigentes. Por su parte, Carlos Alonso, dueño del carrusel, denunció que el bloqueo le impide retirar sus bienes y solicitó a la Justicia que la estructura, con más de 70 años de historia, sea declarada patrimonio cultural de los mendocinos.
El plan oficial contempla que la calesita sea relocalizada en el centro de la rotonda, pero mediante un nuevo llamado a licitación abierto a otros oferentes. El Ejecutivo rechazó el pedido de Alonso de seguir funcionando en un sector alternativo del parque mientras refacciona la máquina, argumentando que no se pueden realizar tareas de restauración con materiales riesgosos dentro de un espacio público. Para el Gobierno, el dueño debe llevarse la calesita a un taller privado y, una vez puesta a punto, competir en el proceso licitatorio que se viene.
Durante la mañana de hoy, operarios comenzaron con el retiro de los juegos de plaza periféricos, lo que marca el inicio del desmantelamiento total del sector. A pesar de los intentos por trasladar la atracción a otros departamentos como Guaymallén, las negociaciones no prosperaron y el sitio permanece custodiado con prohibición de ingreso para personas ajenas a la obra. El conflicto administrativo ha dejado a uno de los iconos infantiles más queridos de la provincia rodeado de media sombra y custodiado por un escribano público.
La calesita, que fue comprada por la familia Alonso en 1985 y es un símbolo del paseo desde hace décadas, dio sus últimas vueltas de forma gratuita antes del inicio de la Semana Santa. Mientras la justicia define los tiempos procesales, los visitantes que se acercan al Parque San Martín se encuentran con un paisaje de obra que anticipa el fin de una era. La promesa oficial es que la rotonda volverá a tener un carrusel renovado, aunque todavía es una incógnita si será el histórico de madera o una estructura completamente nueva.