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El orégano, protagonista del nuevo circuito turístico de aromáticas en San Carlos

Comienza a tomar forma en San Carlos, Mendoza, un nuevo circuito turístico que pone en valor a las aromáticas de la región, con el orégano como gran protagonista. La propuesta llega como complemento de un hito clave: la obtención de la Indicación Geográfica (IG) para el orégano de San Carlos, el único en el mundo con este reconocimiento.


Domingo, 3 de Mayo de 2026

Bajo el nombre Camino de Indias, y con una fuerte impronta histórica, productores locales reunidos en la Sociedad Rural de San Carlos diseñaron un recorrido que integra los principales emprendimientos de aromáticas de la zona. La experiencia invita a quienes visitan Mendoza a combinar tres universos productivos: bodegas, almazaras (aceiteras) y campos de cultivo, en una propuesta que conecta tierra, cultura y saber hacer local.

Entre el 80% y el 85% del orégano que se consume en Argentina proviene de Mendoza, un dato clave que respaldó la obtención de la IG. "No es un dato menor", señala Gonzalo Appiolaza, de la firma Mardegan. Si bien provincias como Córdoba, San Juan y Salta también producen aromáticas de calidad, lo hacen en menor escala.

Actualmente, el orégano argentino se exporta principalmente a Brasil, seguido por Paraguay y Chile. A su vez, el mercado local recibe producto importado desde Perú, generalmente de menor calidad.

Un sello de calidad con identidad propia

La certificación de Indicación Geográfica no encarece el producto, sino que garantiza estándares de calidad, origen y elaboración. En Mendoza, es el segundo alimento en obtener este reconocimiento -después del aceite de oliva- y, a nivel nacional, el número 19.

El Orégano de San Carlos se convierte además en la segunda aromática del país en lograr esta certificación, consolidando su posicionamiento en el mercado. La primera fue el pimentón de los valles Calchaquíes.

Un territorio que potencia aromas

Las condiciones agroclimáticas de San Carlos -especialmente la amplitud térmica- resultan ideales para el desarrollo de aromáticas como lavanda, tomillo, albahaca y romero. No es casual que en la zona funcione una sede del INTA especializada en este tipo de cultivos.

La tradición productiva tiene más de cinco décadas y forma parte de la identidad local. Incluso, en Pareditas se celebraba la Fiesta del Orégano, reflejo del arraigo cultural de esta actividad.

De lo artesanal a la trazabilidad

El cultivo del orégano en la región tiene raíces que se remontan a casi dos siglos, impulsado por pequeños productores familiares. Durante años, la producción fue mayormente artesanal, con procesos rudimentarios y comercialización a granel. Esto facilitaba prácticas como el fraccionamiento en otras regiones o la mezcla con productos importados de menor calidad.

A partir de 2010, el sector inició un proceso de transformación: incorporación de tecnología, riego por goteo, cosecha mecanizada, mejoras en limpieza y selección genética, además del surgimiento de marcas locales.

El punto de inflexión llegó en 2020, cuando la necesidad de combatir adulteraciones en el mercado impulsó el camino hacia la certificación. En 2025, mediante la Resolución Nacional 28, se reconoció oficialmente la IG, y en 2026 comenzaron a circular los primeros productos certificados.

El sentido del Camino de Indias

El nombre del circuito remite a las históricas rutas comerciales que conectaban continentes y culturas. El llamado Camino de Indias fue mucho más que un sistema de transporte de mercancías: permitió el intercambio de saberes, prácticas y tradiciones.

Si bien su presencia en el actual territorio argentino no fue central, diversas rutas comerciales atravesaban la región, conectando puntos estratégicos como Potosí con Córdoba y Buenos Aires, e incluso rutas hacia Chile. Esta herencia simbólica inspira hoy un recorrido que vuelve a unir producción, cultura e historia.

Un cultivo con historia global

Originario de la región mediterránea, el orégano tiene registros de uso desde la antigua Grecia. Su llegada a América se dio con los primeros colonos, pero fue con las corrientes inmigratorias que se consolidó en zonas áridas de Argentina como Córdoba, San Juan, San Luis y la precordillera mendocina.

Hoy, junto al tomillo y el romero, integra el grupo de aromáticas de importancia productiva en el país.