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Un joven con cuadriplejia necesita reunir millones para no perder su casa del IPV

El organismo provincial le adjudicó una vivienda adaptada en Maipú, pero su familia debe juntar más de 8 millones de pesos de forma urgente para que no se caiga el beneficio.

Lunes, 18 de Mayo de 2026

La historia de Máximo Agustín Herrera conmueve a Mendoza y activa una cadena solidaria contrarreloj. El joven de 22 años padece cuadriplejia espástica y daño neurológico crónico debido a un grave traumatismo encéfalo craneano sufrido por una caída cuando tenía apenas un año y medio. Tras dos décadas de internaciones, terapias y una lucha incansable encabezada por su madre, Cristina Mariela Castro Moyano, la familia recibió la noticia de que finalmente eran titulares de una vivienda adaptada del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) en el barrio El Recodo III de Maipú. Sin embargo, el sueño corre peligro.

Una fecha límite que asfixia el presupuesto familiar

La alegría de conocer la casa terminada y adaptada para las necesidades de movilidad de Máximo se transformó rápidamente en angustia. Para efectivizar la entrega, el IPV exige el pago de un anticipo obligatorio de 8.210.000 pesos en una sola cuota y sin posibilidad de financiación. El plazo otorgado es de menos de un mes y el incumplimiento del pago inicial significará la pérdida automática de la vivienda y la baja del programa habitacional. Ante la imposibilidad de acceder a créditos bancarios por sus ingresos, la familia decidió hacer pública su situación para pedir ayuda a la comunidad.

Cristina relata con crudeza los años de desvelos, los rechazos institucionales que sufrió su hijo por sus espasmos y rigidez muscular, y la decisión de mantenerlo en internación domiciliaria rodeado del afecto de sus hermanos mayores y su padre. La vivienda asignada no representa un lujo, sino una necesidad sanitaria prioritaria: cuenta con pasillos amplios, baños equipados y una ubicación estratégica que facilita el ingreso de los médicos y terapeutas que asisten diariamente al joven.

Hasta el momento, gracias al aporte de familiares y amigos cercanos, la familia logró recaudar 948.000 pesos, una cifra que todavía se encuentra muy lejos de la meta exigida por el organismo del Estado. La madre de Máximo confesó que en un principio había perdido las esperanzas debido al monto del anticipo, pero que al ver la casa terminada entendió que no puede rendirse. Conseguir este techo propio significa asegurar el futuro y la dignidad de su hijo para cuando ella ya no pueda cuidarlo.

Para colaborar con la causa y evitar que el joven mendocino pierda esta oportunidad única, se coordinó una cuenta en el Banco Supervielle a nombre de la titular Cristina Mariela Castro Moyano. Los interesados en realizar donaciones pueden hacerlo a través del ALIAS: AYUDEMOSAMAXIMO o mediante el CBU: 0270034220043549890028. También se encuentra disponible el teléfono de contacto 2616094395 para quienes deseen comunicarse directamente con la familia y brindar su apoyo en esta cruzada solidaria.