El fuerte descenso térmico disparó las consultas pediátricas en Mendoza. Familias reportan colapso y demoras extremas, mientras las autoridades y el gremio Ampros cruzan acusaciones por la falta de personal.
La guardia del Hospital Humberto Notti se convirtió en el reflejo de una profunda crisis sanitaria y social en Mendoza. El brusco ingreso de un frente frío polar aceleró la circulación de virus respiratorios, provocando que el gigante pediátrico atienda entre 300 y 400 niños por día.
La situación generó escenas de alta tensión en las salas de espera, donde decenas de padres denunciaron públicamente demoras extremas de hasta ocho horas para recibir atención médica, con pasillos colmados y menores aguardando en el suelo.
La dirección ejecutiva del hospital, a cargo de la doctora Laura Pirovano, negó un escenario de colapso institucional y aseguró que los profesionales diagramados son suficientes para contener la demanda estacional. Según la funcionaria, entre el 70% y el 80% de los casos corresponden a cuadros de baja complejidad que saturan el sistema por la recirculación de pacientes. Sin embargo, desde el gremio Ampros salieron firmemente al cruce y advirtieron sobre una falta de médicos estructural en el sistema público debido a los magros salarios, lo que impide que los centros de salud barriales contengan las consultas elementales.
A este panorama clínico se le suma un fuerte componente socioeconómico. Debido a la pérdida de empleo formal, el encarecimiento de las cuotas de prepagas y los altos costos de los coseguros, miles de familias con obra social volcaron su atención al sistema estatal. Ante este cuello de botella, las autoridades reiteraron el pedido de asistir a la guardia de alta complejidad únicamente ante emergencias reales, instando a utilizar los canales periféricos de atención primaria y los turnos de demanda espontánea para evitar focos de contagio cruzado en el edificio.