La petrolera estatal avanza en su estrategia de concentrar inversiones en Vaca Muerta.
El Gobierno de Mendoza autorizó la cesión de dos importantes áreas petroleras situadas en el departamento de Malargüe de las que YPF decidió desprenderse en el marco de su denominado Plan Andes. La firma beneficiaria de esta medida es Venoil SA, una empresa de capitales mendocinos que ya opera varios yacimientos en la provincia. La autorización formal fue otorgada por la Dirección de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Ambiente, organismo que aprobó la transferencia del 100 por ciento de la participación de la petrolera estatal en ambas concesiones de explotación. La decisión representa un paso clave dentro del proceso de reestructuración de activos impulsado por la compañía de bandera, que busca concentrar sus inversiones en desarrollos de petróleo no convencional, especialmente en Vaca Muerta, mientras cede sus áreas maduras a operadores privados.
Las áreas transferidas son Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande, dos bloques ubicados en la Cuenca Neuquina que tienen un peso relevante dentro de la actividad hidrocarburífera provincial. La ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, sostuvo que esta cesión es parte del dinamismo y de una reconfiguración del mapa de operadores en Mendoza, donde el desafío es mejorar la eficiencia y aumentar la producción. De acuerdo con los últimos datos sectoriales disponibles, Cerro Fortunoso registró una producción superior a los 400 metros cúbicos diarios de crudo durante el primer bimestre de este año, mientras que Valle del Río Grande alcanzó un promedio de entre 329 y 351 metros cúbicos diarios.
La compañía que asume el control de los yacimientos tiene como presidente a Gustavo Naves, un ex ejecutivo de YPF que fundó Venoil en 2018 con foco en la recuperación y operación de campos maduros. Actualmente, la firma local emplea a unas 300 personas y opera áreas mendocinas como Cacheuta, Piedra Colorada y El Manzano, además de desarrollar actividad extractiva en la provincia de Santa Cruz. La llegada de esta operadora se enmarca en una estrategia que el Gobierno provincial viene acompañando en otras áreas convencionales transferidas por YPF, como los bloques de Llancanelo y Cañadón Amarillo, mientras continúa bajo análisis el proceso correspondiente a Chachahuén Sur.
A pesar de la aprobación del Ejecutivo, la operación comercial todavía no quedó completamente perfeccionada. La resolución provincial otorgó un plazo legal de cuatro meses para que YPF y Venoil formalicen la escritura pública definitiva de cesión y la presenten ante la Dirección de Hidrocarburos para que tenga plena vigencia. Además, el Gobierno dejó para una instancia posterior el análisis del pedido de prórroga por 10 años de las concesiones que fue solicitado por ambas empresas.
Finalmente, la resolución del Ministerio de Energía deja en claro que la cesión no libera a las compañías de sus obligaciones económicas y ambientales pendientes. Mendoza mantendrá intactas las facultades de control sobre el cobro de regalías, cánones, el abandono de pozos y la remediación de pasivos ambientales. Incluso, se fijó por norma la responsabilidad solidaria entre YPF y Venoil respecto de los pasivos ambientales generados con anterioridad a la transferencia de los activos. Desde la cartera energética provincial remarcaron que con estas operaciones se busca garantizar la continuidad de la actividad convencional, sostener los puestos de empleo y atraer nuevas inversiones para revitalizar los yacimientos maduros.