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Monitoreo extremo en la cordillera: Irrigación vigila la nieve en tiempo real y con cámaras en vivo

El organismo estatal avanza con el mantenimiento de su red hidronivometeorológica en alta montaña. Gracias a tecnologías de transmisión continua, optimizarán los pronósticos de caudales ante la crisis hídrica.

Viernes, 19 de Junio de 2026

El Departamento General de Irrigación puso en marcha una nueva campaña de mantenimiento de las estaciones que integran el Sistema de Información Hidronivometeorológica (SIH), ubicadas en puntos estratégicos de la cordillera mendocina. 

Los trabajos civiles e institucionales apuntan a revisar sensores y sistemas de transmisión que operan bajo condiciones climáticas extremas. El objetivo central es garantizar la precisión de los datos sobre nieve, temperatura, humedad y viento, elementos esenciales para la planificación del riego agrícola y la administración de los embalses provinciales en un contexto de marcada variabilidad climática.

Datos en tiempo real y conectividad las 24 horas en alta montaña

La actual campaña permite consolidar el plan de modernización tecnológica iniciado durante la temporada 2025 en las cuencas de los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel, Grande y Malargüe. 

Según informaron las autoridades del organismo hídrico, la principal innovación radica en la capacidad de recibir información de forma continua las 24 horas, incluyendo imágenes en vivo desde las alturas cordilleranas. Estos dispositivos registran el Equivalente de Agua en Nieve (EAN), un indicador crítico para estimar la disponibilidad futura del recurso antes de los deshielos primaverales.

Actualmente, el sistema unificado se encuentra operativo en ocho estaciones de monitoreo, logrando incrementar la disponibilidad de estadísticas públicas y reducir los costos de mantenimiento técnico. De cara al resto de 2026 y el próximo año 2027, Irrigación prevé sumar nuevas centrales meteorológicas y de aforo en áreas clave. Esta red de vanguardia resulta fundamental para optimizar los pronósticos de escurrimiento, mejorar la gestión de los diques y fortalecer los sistemas de prevención de inundaciones que protegen a la población civil del Gran Mendoza.