Según el último informe del INDEC para el primer trimestre de 2026, la desocupación en la provincia se mantiene por debajo de la media nacional.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió este martes el informe sobre el mercado de trabajo correspondiente al primer trimestre de 2026. El relevamiento oficial reveló que la tasa de desocupación a nivel país se ubicó en el 7,8 por ciento, lo que equivale a 1,1 millones de personas que no tienen empleo pero buscan un puesto de manera activa. Asimismo, el dossier económico vuelve a hacer hincapié en una tendencia estructural que se mantiene firme en la Argentina: el crecimiento sostenido de la informalidad laboral, alcanzando al 44,2 por ciento de los asalariados.
En lo que respecta al Gran Mendoza, la tasa de desocupación fue del 7,3 por ciento durante el primer trimestre de 2026, un registro que a simple vista quedó por debajo del promedio nacional. Sin embargo, las planillas muestran que el mercado laboral mendocino enfrenta severos desafíos estructurales que van más allá del desempleo abierto. El indicador que más sobresale en la provincia es el de los ocupados demandantes de empleo, que trepó al 22,4 por ciento, ubicándose muy por encima de la media del país (15,8 por ciento) y superando el registro del mismo período de 2025 (18,3 por ciento).
En otras palabras, más de dos de cada diez mendocinos que ya tienen un empleo formal o informal están buscando de forma activa otro trabajo, una situación directamente asociada a la necesidad urgente de mejorar los ingresos familiares o incrementar la cantidad de horas trabajadas frente a la inflación. A este panorama local se suma una tasa de subocupación del 13,8 por ciento, la cual también es superior a la media de la Argentina (11,1 por ciento), reflejando que una parte importante de la fuerza laboral local no logra acceder a una jornada horaria suficiente.
A nivel general, el informe técnico del INDEC detalla que el 26,6 por ciento de los ocupados en el país padece de sobreocupación horaria al desempeñarse más de 45 horas semanales en sus puestos. En cuanto a la categoría ocupacional general, el 71,8 por ciento de los ciudadanos insertos en el sistema es asalariado, mientras que el 24,2 por ciento trabaja por cuenta propia, quedando el porcentaje restante distribuido entre patrones (3,7 por ciento) y trabajadores familiares sin remuneración (0,3 por ciento).
Finalmente, la composición del empleo en la Argentina continúa evidenciando una marcada brecha de género en todas las franjas etarias analizadas por los peritos del organismo. En el segmento central de 30 a 64 años, los varones representan el 40,3 por ciento de las personas ocupadas frente al 33,2 por ciento de las mujeres. La tendencia se repite en los menores de 29 años, donde los hombres concentran el 12,3 por ciento del empleo frente al 9,6 por ciento femenino, demostrando que contar con una ocupación ya no es garantía suficiente para cubrir la canasta básica.