El oficialismo quiere discutir el futuro de las PASO en septiembre u octubre, aunque dentro del Gobierno Nacional reconocen que el escenario parlamentario es ajustado.
El Gobierno Nacional atraviesa posiciones contrapuestas respecto de las posibilidades de avanzar con la reforma política, una de las iniciativas que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, considera prioritarias.
Mientras en la Casa Rosada mantienen una postura de confianza y aseguran que las negociaciones pueden llegar a buen puerto, cerca de Patricia Bullrich exhiben un marcado pesimismo. Desde ese sector, que tiene mayor conocimiento sobre el escenario en el Senado, sostienen que los votos necesarios para eliminar las PASO no están garantizados.
"El fin de la PASO está bloqueado", aseguran dentro del espacio que responde a Bullrich.
Más allá de las diferencias, ambos sectores coinciden en un punto: el futuro de las PASO será debatido en el recinto durante septiembre o, como máximo, octubre. En el oficialismo consideran que llevar la discusión hasta diciembre sería demasiado riesgoso.
El pesimismo de Patricia Bullrich y los números en el Senado
La postura negativa del sector de Bullrich se explica principalmente por los números que manejan en la Cámara alta. "No es una cuestión de sonrisas, o no, esto es dos más dos", señalaron desde el bloque, en referencia a la cantidad de votos que el oficialismo necesitaría para avanzar con la reforma.
Pero las diferencias no se limitan a la aritmética parlamentaria. También existe malestar con la mesa política del Gobierno y con la estrategia que lleva adelante Karina Milei.
En los últimos días circuló la versión de que Bullrich se había sentido desplazada al no ser convocada a una reunión con Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, enviados por Mauricio Macri a la Casa Rosada.
Sin embargo, según trascendió, la propia Bullrich habría transmitido a dirigentes de su espacio que se sintió aliviada por no haber participado. Considera que este tipo de encuentros terminan siendo poco productivos porque, a su entender, el oficialismo modifica posteriormente los acuerdos alcanzados.
Las críticas a Karina Milei
Uno de los ejemplos que genera mayor malestar en el entorno de Bullrich fue la recorrida que Karina Milei realizó junto a Pilar Ramírez en la Ciudad de Buenos Aires, apenas una semana después de que el oficialismo sentara las bases para un acuerdo electoral con el PRO.
Desde el sector de Bullrich cuestionan además la exposición pública de la secretaria general de la Presidencia y consideran que busca ocupar un lugar demasiado visible pese a sus niveles de imagen negativa.
"Lo de Santa Fe fue alevoso", señalaron, en referencia a la cantidad de fotografías y apariciones públicas de Karina Milei durante su visita a la Bolsa de Comercio de Rosario.
La preocupación por la situación electoral
En la Casa Rosada reconocen que la aceleración de los movimientos de Karina Milei respondió, en parte, a una preocupación por el escenario político.
A nivel nacional, por la merma en la imagen del presidente Javier Milei, y en el ámbito porteño, por la evolución de las encuestas.
Según la mirada oficialista, Jorge Macri había logrado una ventaja de alrededor de diez puntos y el sector libertario de la Ciudad llevaba varias semanas sin mostrar suficiente actividad territorial.
Ante ese panorama, desde el Gobierno habría surgido una instrucción concreta: "Hay que volver a la calle".
El malestar con Patricia Bullrich
Aunque públicamente el Gobierno intenta evitar una confrontación abierta con Bullrich, puertas adentro el malestar es evidente.
"Está endemoniada", habría señalado un asesor nacional al referirse a la postura de la exministra, especialmente después de una serie de publicaciones en las que reclamó que la mejora de los indicadores macroeconómicos se traduzca en beneficios concretos para la vida cotidiana de los argentinos.
Ese planteo choca con la mirada que mantienen Javier Milei y Luis Caputo, quienes sostienen el foco en la evolución de las principales variables económicas.
El oficialismo apuesta a una sesión clave
Mientras persisten las diferencias internas, el Gobierno mantiene el optimismo respecto de la próxima sesión, denominada dentro del oficialismo como el "supermiércoles", en la que se debatirá una batería de proyectos considerados relevantes.
Los libertarios anticipan una sesión extensa y ajustada, aunque confían en conseguir la aprobación del paquete de iniciativas.
"El peligro es que el peronismo se robe diputados sueltos", reconoció uno de los armadores oficialistas, en una muestra de lo ajustado que aparece el escenario parlamentario.
El antecedente de la discusión por Propiedad Privada genera cautela, ya que el oficialismo también había mostrado confianza antes de que las negociaciones comenzaran a complicarse.
La diferencia que señalan ahora desde La Libertad Avanza es que, en los proyectos que llegarán al recinto, "no hay internas" dentro del mileísmo, una situación que consideran clave para sostener la unidad y conseguir los votos necesarios.