En esta nota te explicamos cómo solucionar el problema vos mismo en quince minutos con herramientas básicas y muy poco dinero.
Ese goteo constante no solo es la banda sonora del insomnio, sino también un enemigo silencioso de la economía del hogar y del medio ambiente. Según estadísticas de consumo, una canilla que pierde apenas una gota por segundo puede desperdiciar más de 10.000 litros de agua al año. La buena noticia para los mendocinos es que, en la mayoría de los casos, la solución es extremadamente sencilla y se puede realizar sin necesidad de llamar a un profesional.
El principal responsable del 90 por ciento de las goteras es el "cuerito", una pequeña junta de goma que se desgasta por el uso y el sarro. Para repararlo, solo se necesita un destornillador, una llave francesa y el repuesto que se consigue por pocos pesos en cualquier ferretería. El primer paso fundamental es cerrar la llave de paso de la cocina o el baño y abrir la canilla para vaciar la cañería, evitando así terminar empapado durante el procedimiento.
Una vez cortada el agua, se debe retirar la tapita de la perilla y desenroscar el tornillo interno para quitar el volante. Luego, se utiliza la llave francesa para extraer el vástago de bronce, donde se aloja el cuerito dañado. Al encontrar la pieza gastada, se reemplaza por la nueva exactamente en la misma posición. Finalmente, se vuelve a armar el mecanismo con cuidado de no rayar el cromo de la grifería y se abre la llave de paso para comprobar que el goteo haya desaparecido.
Es importante destacar que este arreglo aplica para las canillas tradicionales de giro. Si al desarmar notás que el problema persiste o si tu grifería es de cierre cerámico o monocomando, el sistema funciona con un cartucho interno que requiere otro tipo de repuesto. En esos casos específicos, si no se cuenta con experiencia previa, lo ideal es consultar con un plomero de confianza para evitar daños mayores en el cuerpo de la grifería.
Realizar este mantenimiento no solo elimina el molesto ruido nocturno, sino que contribuye activamente al cuidado del recurso hídrico en una provincia donde el agua es un bien escaso. Con quince minutos de dedicación, se logra una mejora inmediata en la eficiencia del hogar. Animate a meter mano y sumate a la cultura del ahorro y la reparación doméstica, una práctica que beneficia tanto a tu presupuesto como al planeta.