Mendoza, de de

Argentina efemerides

Por qué se celebra hoy el Día de la Historieta Argentina y cuáles son sus íconos

Cada 4 de septiembre se rinde homenaje a los creadores de un género clave de la cultura nacional. La fecha recuerda el lanzamiento de la mítica revista Hora Cero en 1957.

Viernes, 4 de Setiembre de 2026

Este 4 de septiembre se celebra en la Argentina el Día Nacional de la Historieta, una jornada dedicada a homenajear a los guionistas, dibujantes y artistas que marcaron la identidad cultural del país. La conmemoración fue impulsada por referentes del sector en 2005 y establecida oficialmente por la Ley 26.652 en octubre de 2010.

La elección de la fecha rinde tributo a la aparición del primer número de la revista Hora Cero Semanal, publicado el 4 de septiembre de 1957. Dirigida por el guionista Héctor Germán Oesterheld para la Editorial Frontera, esa publicación transformó la narrativa gráfica nacional e introdujo al público la célebre historieta El Eternauta.

Los íconos que marcaron a generaciones

Entre los personajes más representativos se destaca Mafalda, concebida en 1964 por el inolvidable humorista gráfico mendocino Joaquín Salvador Lavado, Quino. Con su mirada incisiva sobre la sociedad y la política, la niña de clase media trascendió fronteras y fue traducida a más de 30 idiomas.

A la lista de figuras emblemáticas se suma Juan Salvo, el propio Eternauta creado por Oesterheld y Francisco Solano López, cuya resistencia urbana frente a una nevada mortal en Buenos Aires inmortalizó su clásico traje aislante en el imaginario colectivo.

El recorrido histórico incluye también a Patoruzú, el cacique concebido por Dante Quinterno que se transformó en un fenómeno editorial masivo; Inodoro Pereyra, la parodia gauchesca de Roberto Fontanarrosa acompañada por el perro Mendieta; y Clemente, la recordada criatura de Caloi ligada al humor político y la pasión futbolera.

Estas producciones lograron consolidar un lenguaje propio que combinó aventura, crítica social y humor absurdo. A lo largo de las décadas, sus viñetas trascendieron el formato impreso para convertirse en un reflejo perdurable de la idiosincrasia y la cultura argentina.